Posibilidad de invocar la responsabilidad del transportista aéreo por negligencia del personal del hotel que proporciona el alojamiento a un pasajero cuyo vuelo fue cancelado (STJ 8ª 3 septiembre 2020, as. C-530/19)

La Sentencia del tribunal de justicia, Sala Octava, de 3 de septiembre de 2020 (asunto C‑530/19: Niki Luftfahrt) declara que el art. 9, ap. 1, letra b), del Reglamento nº 261/2004 debe interpretarse en el sentido de que la obligación que incumbe, en virtud de esta disposición, al transportista aéreo de ofrecer gratuitamente alojamiento en un hotel a los pasajeros a los que se refiere el citado precepto no implica que dicho transportista esté obligado a ocuparse de las condiciones de alojamiento como tales. Un transportista aéreo que, en virtud del referido precepto, ha ofrecido alojamiento en un hotel a un pasajero cuyo vuelo ha sido cancelado no puede estar obligado, exclusivamente sobre la base de este Reglamento, a compensar a dicho pasajero el perjuicio que le ha ocasionado una falta cometida por el personal de ese hotel.

En el marco de un viaje combinado, ON disponía de reserva para un vuelo de Mallorca (Islas Baleares) a Viena (Austria) que debía ser efectuado por NIKI Luftfahrt. A raíz de la cancelación de este vuelo, se modificó dicha reserva y la salida de Mallorca se aplazó al día siguiente, por lo que NIKI Luftfahrt ofreció a ON alojamiento gratuito en un hotel local. Durante su estancia en dicho hotel, ON, que se desplaza en silla de ruedas, se cayó y sufrió heridas graves al quedar atascadas las ruedas delanteras de su silla en una ranura que atravesaba el camino. ON presentó una demanda ante el Landesgericht Korneuburg (Tribunal Regional de Korneuburg, Austria) por la que solicitó que se condenara a NM al pago de una indemnización por los daños y perjuicios sufridos. A este respecto, alegó que el accidente se había producido en el recinto de dicho hotel y que el personal del operador hotelero había actuado con negligencia al no haber eliminado ni asegurado tal ranura. Mediante sentencia de 21 de noviembre de 2018, el citado órgano jurisdiccional desestimó la demanda por considerar que el transportista aéreo solo estaba obligado a facilitar un alojamiento, ya que el RReglamento (CE) nº 261/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de febrero de 2004, por el que se establecen normas comunes sobre compensación y asistencia a los pasajeros aéreos en caso de denegación de embarque y de cancelación o gran retraso de los vuelos no establece ninguna responsabilidad por los daños derivados de la supuesta negligencia del personal del hotel en el que se ofrece alojamiento en virtud de este Reglamento. ON interpuso recurso de apelación contra dicha sentencia ante el Oberlandesgericht Wien (Tribunal Superior Regional de Viena, Austria), el cual, mediante auto de 14 de febrero de 2019, la anuló. Así las cosas, NM interpuso recurso de casación ante el Oberster Gerichtshof (Tribunal Supremo de lo Civil y Penal, Austria), que decidió suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de Justicia dos cuestiones prejudiciales.

En la primera de ellas desea saber si el art. 9, ap. 1, letra b), del Reglamento nº 261/2004 debe interpretarse en el sentido de que la obligación que, en virtud de dicha disposición, incumbe al transportista aéreo de ofrecer gratuitamente alojamiento en un hotel a los pasajeros a los que se refiere el citado precepto implica no solo que tal transportista está obligado a encontrar una habitación de hotel a esos pasajeros y a pagar los costes, sino también a ocuparse de las condiciones de alojamiento como tales. Y el Tribunal de Justicia responde que no cabe admitir una interpretación del art. 9, ap. 1, letra b), del Reglamento nº 261/2004 según la cual el propio transportista aéreo, bajo su responsabilidad, debe ocuparse de las condiciones de alojamiento de los pasajeros afectados, dado que las operaciones necesarias para llevar a cabo esa atención exceden del marco del sistema de asistencia estandarizada e inmediata, sobre el terreno, que el legislador de la Unión quiso establecer a favor de los pasajeros. Añade el Tribunal de Justicia que el transportista aéreo no está obligado a ocuparse de las condiciones de alojamiento, en primer lugar, no queda desvirtuada por la circunstancia, inaceptable para ON, de que tal interpretación podría implicar que el pasajero se convierta en contraparte contractual del operador del hotel que proporciona dicho alojamiento. A este respecto, basta con señalar que el artículo 9, apartado 1, letra b), del Reglamento nº 261/2004 se limita a enunciar una obligación, a cargo del transportista aéreo, de ofrecer gratuitamente alojamiento en un hotel a los pasajeros afectados, sin definir el régimen que regula las relaciones contractuales que puedan derivarse del cumplimiento de esta obligación. Esta esta interpretación no vacía de contenido la obligación impuesta al transportista aéreo en el artículo 9, apartado 3, del Reglamento nº 261/2004 de prestar atención especial, en aplicación de dicho artículo, a las necesidades de las personas con movilidad reducida. En efecto, de acuerdo con el Tibunal de Justicia, aunque el transportista aéreo no está obligado a ocuparse él mismo de las condiciones de alojamiento en el hotel de los pasajeros cuyo vuelo ha sido cancelado, no es menos cierto que este debe ofrecerles una atención adecuada, como se precisa en el considerando 13 de tal Reglamento, lo que implica que el transportista aéreo debe elegir el hotel atentamente, asegurándose de que este es capaz de responder a unas expectativas razonables de calidad y seguridad, y, por lo que respecta a las personas de movilidad reducida como ON, de que el citado hotel esté acondicionado de tal manera que pueda acogerlas en buenas condiciones, y advirtiendo, en su caso, al propio hotel de las circunstancias de movilidad reducida de los pasajeros de que se trate. Teniendo en cuenta el objetivo de proteger a los pasajeros, cabría contemplar una interpretación más amplia de la obligación de atención que incumbe a los transportistas aéreos, según la cual se les exigiría que se responsabilizaran de las condiciones de alojamiento en el hotel de sus pasajeros, en el sentido de que estos últimos, en función de las condiciones y de las disposiciones que regulen en el Derecho nacional la responsabilidad extracontractual, tendrían la posibilidad de entablar acciones judiciales contra su transportista aéreo en una situación como la que es objeto del litigio principal, debe considerarse que el Reglamento nº 261/2004 ha implantado esta protección de forma más limitada, instaurando un sistema de asistencia estandarizada e inmediata, como se ha recordado en el ap. 26 de la presente sentencia.

En segundo lugar, el órgano jurisdiccional remitente pregunta, en esencia, si el Reglamento nº 261/2004 debe interpretarse en el sentido de que un transportista aéreo que, en virtud del art. 9, ap. 1, letra b), de este Reglamento, ha ofrecido alojamiento en un hotel a un pasajero cuyo vuelo ha sido cancelado puede estar obligado a indemnizar a ese pasajero por el perjuicio ocasionado por una falta cometida por el personal de dicho hotel. Y a ello el Tribunal de Justicia responde que el derecho a compensación que ampara a los pasajeros cuando el transportista incumple su obligación de atención establecida en el art. 9 del Reglamento nº 261/2004 tiene por objeto exclusivamente el reembolso de los importes que, a la vista de las circunstancias propias de cada caso, resulten necesarios, adecuados y razonables para suplir la deficiencia del transportista aéreo en relación con dicha atención. Por consiguiente, el derecho al reembolso de tales importes se inscribe plenamente en la lógica del sistema de medidas de reparación estandarizadas e inmediatas que establece tal Reglamento en favor de los pasajeros, puesto que dichos importes sirven para compensar los gastos efectuados por estos pasajeros para obtener las mismas prestaciones estandarizadas e inmediatas que el transportista aéreo debería haberles ofrecido, sin que sea necesario a tal efecto llevar a cabo una apreciación individual de la situación específica de cada pasajero. En cambio, la reparación de los perjuicios individuales causados por una falta cometida por el personal del hotel que ha seleccionado el transportista aéreo para el alojamiento contemplado en el art. 9 del Reglamento nº 261/2004 exigiría necesariamente una apreciación individual de la magnitud de dichos perjuicios en cada caso, y excedería el marco de las medidas de reparación estandarizadas e inmediatas previstas por el Reglamento nº 261/2004.

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