Competencia de los tribunales españoles pese a lo dispuesto en la cláusula de sumisión del conocimiento del embarque (AAP Barcelona 15ª 6 octubre 2020)

El Auto de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección Decimoquinta, de 6 de octubre de 2020 estima un recurso de apelación contra un auto que estimó una declinatoria declarando la falta de jurisdicción de los Juzgados Mercantiles de Barcelona para el conocimiento de este asunto del que deberá conocer el Alto Tribunal de Justicia de Londres. La Audiencia justifica la competencia de los tribunales españoles con respaldo en el siguiente razonamietnto:

“(…) 4. En el auto de este tribunal nº 62/2020, de 24 de abril (ECLI:ES:APB:2020:2814ª) explicamos detalladamente la posición de este Tribunal y los argumentos de la misma, a la que nos remitimos. En resumen, la cláusula de sumisión a los tribunales extranjeros incluidos en el conocimiento de embarque es oponible a los que han sido parte en contrato de transporte marítimo y a los que no siéndolo, han consentido expresamente dicha sumisión. 5. En particular, tratándose del destinatario designado en el conocimiento de embarque hemos explicado que no le es aplicable automáticamente, tendrían que haber probado que fue aceptada expresamente por aquél: ‘22. Entendemos, además, que la eficacia de la cláusula de sumisión expresa no alcanza, en principio, al destinatario de la mercancía, aunque figure como tal en el conocimiento de embarque (en su modalidad de conocimiento de embarque nominativo). En efecto, cuando el art. 25 del Reglamento 1215/2012 alude a las partes de la relación jurídica que acuerdan atribuir la competencia a los órganos jurisdiccionales de un Estado miembro, se está refiriendo, en el caso de transportes en régimen de conocimiento de embarque, al cargador y al porteador, tal y como señala la Sentencia del TJUE de 9 de noviembre de 2000. La voluntariedad es la esencia de las cláusulas de sumisión. El destinatario, aunque no sea «tercero cautelar», pues formalmente puede haber sido incluido por el emisor del título, es ajeno a la relación inicial de transporte y, lo que es más relevante a estos efectos, no presta su consentimiento a la cláusula de sumisión cuando se emite y se pone en circulación el título. Por tanto, el destinatario no queda vinculado por la cláusula de sumisión expresa inserta en un conocimiento de embarque salvo que la acepte con su firma o se subrogue en los derechos del cargador de conformidad con la Legislación aplicable, a decidir por el órgano jurisdiccional nacional’. 6. Tampoco puede justificar ese consentimiento expreso la cláusula incluida en el conocimiento a la que se refiere la demandada, según la cual: ‘Recibido por el transportista en aparente buen estado y condición (salvo que expresamente se especifique lo contrario en este documento) el número total o cantidad de contenedores u otros bultos o unidades indicados en la casilla titulada transportista. Recibido para embarque sujeto a todos los términos y condiciones aquí establecidos desde el lugar de recepción o puerto de carga hasta el puerto de descarga, cualquiera que fuera aplicable. Al aceptar este conocimiento deembarqueel comercianteexpresamente acepta y da su conformidad a todos los términos y condiciones, ya sea impresos, sellados o de cualquier otra forma incorporados en esta cara y en el reverso de este conocimiento de embarque y los términos y condiciones de la tarifa aplicable al transportista como si todos ellos estuvieran firmados por el comerciante’. Puesto que es una cláusula lógicamente introducida por el emisor del título, que esta tan estereotipada como la propia de la jurisdicción (…). Tampoco es relevante, a estos efectos, que PLASTIVERD supiera con quién iba a contratar Clasquin el trasporte efectivo, ni que MSC incluye habitualmente la cláusula señalada en los conocimientos de embarque que emite, ya que ninguno de los dos datos determina la aceptación expresa de la sumisión (…). Por último, la acción de resarcimiento que ejercita la aseguradora tiene su origen en el contrato de trasporte celebrado entre PLASTIVERD y CLASQUIN, ambas sociedades españolas, con domicilio en España. Es cierto que Clasquin encargó el porte efectivo a MSC, pero el art. 278 LNM permite al fletador dirigirse contra el porteador contractual o al efectivo, cuya responsabilidad es solidaria, indistintamente”.

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