El Tribunal Federal suizo resuelve un litigio entre una empresa turca y el Estado de Libia referida a los efectos de un acuerdo transaccional en un arbitraje de inversiones (STF suizo 2 noviembre 2020)

Sentencia del Tribunal Federal, Primera Sala Civil, de 2 de noviembre de 2020 (4A_461/2019 (State of Libya – Litigation Department, Foreign Disputes Committee / A … Anonim Sirketi)

Entre 1994 y 2005, una empresa constructora turca intentó que se le pagaran las facturas pendientes de los proyectos de obras públicas en los que había participado en el territorio del Estado de Libia. En 2012, obtuvo una sentencia de un tribunal de primera instancia de Beida, por la que se declaraba al Estado responsable del pago, más los intereses y los daños y, así las cosas, en diciembre de 2013, las partes negociaron un “acuerdo transaccional” que fijaba una cantidad final a pagar y ponía fin a cualquier controversia legal en curso relacionada con las facturas. Sin embargo en 2018, el Estado demandó a la empresa, solicitando que se declarara nulo el referido acuerdo, y obtuvo del Tribunal de Trípoli una decisión favorable.

Ahora bien, con anterioridad, concretamente en 2016, la empresa turca había puesto en marcha un arbitraje en virtud del Reglamento de la CCI, de conformidad con el TBI entre Turquía y Libia, para que se cumpliese con lo previsto en “acuerdo transaccional”, fijándose la sede del tribunal arbitral en Ginebra. Tras el oportuno procedimiento el tribunal arbitral emitió un laudo declarando la validez del referido acuerdo al entender que incluía una reclamación pecuniaria en relación con una inversión según el art. 1(2) del TBI y que, por lo tanto, era una “inversión protegida”. También determinó que la controversia que había dado inicio al procedimiento derivaba del supuesto incumplimiento del acuerdo producida tras la entrada en vigor del TBI en 2011. Por lo tanto, el Tribunal Arbitral también se declaró competente a pesar de que el propio Acuerdo de Conciliación no contenía ninguna cláusula de arbitraje.

El Estado libio recurrió ante el Tribunal Federal para que anulara el laudo, alegando que el Tribunal Arbitral carecía de competencia, pero el recurso no prosperó.

Entre otras consideraciones el tribunal arbitral declaró que

i) La simple prioridad en el tiempo evidenció que el tribunal arbitral no tenía la obligación de tener en cuenta una sentencia posterior del tribunal libio en su determinación de la kompetenz-kompetenz. El Tribunal también señaló que una decisión emitida en el extranjero no será reconocida en Suiza si se aportan pruebas que demuestren que el litigio entre las mismas partes y sobre el mismo asunto se inició primero en Suiza, incluso si el procedimiento suizo tarda más en concluir que el extranjero.

This objection fails, as well. First, the Federal Tribunal is unable to see how the Arbitral Tribunal would have been able to take account of the Tripoli Judgement, as the Appellant did not in fact introduce that judgment during the arbitration at all. The Appellant claims that the Tripoli Judgement was issued on January 15, 2019, after the close of proceedings, and that it was validly served on the Respondent in certified form, in addition to diplomatic service, on September 20, 2019. Although this may be true, it does 8 Swiss International Arbitration Decisions nothing the change the fact that the Arbitral Tribunal was unable to give any consideration to the judgment because it was unaware of it. Second, the objection also misses the point, irrespective of whether the Arbitral Tribunal was aware of the Tripoli Judgement. This is because, apart from the fact that the Appellant has not furnished any evidence of the res judicata status of the Tripoli Judgement (which the Respondent correctly raises in its defence), under Art. 27(2)(c) PILA a decision issued abroad will not be recognised in Switzerland if one party furnishes evidence that litigation between the same parties on the same subject matter was first initiated in Switzerland, even if the Swiss proceedings take longer than the foreign proceedings initiated subsequently (Däppen/Mabillard, in: Basler Kommentar Internationales Privatrecht, 4th Ed. 2020, N. 66 to Art. 27 PILA; see also Markus Müller-Chen, in: Zürcher Kommentar zum IPRG, Band I, 3rd Ed. 2018, N. 104 to Art. 27 PILA).

ii) Frente a la alegación del recurrente según la cual el tribunal arbitral carecía de competencia rationae materiae ya que el “acuerdo de transacción” no era válido y no podía constituir una inversión en el sentido del TBI, el Tribunal Federal procedió a su rechazó, señalando que dicha alegación estaba centrada en gran parte en una mera crítica a la valoración de las pruebas realizada por el tribunal arbitra.l

(iii) Frente a la alegación de la recurrente de que el “acuerdo transaccional” no estaba dentro del ámbito temporal del TBI, el Tribunal Federal confirmó el razonamiento del Tribunal Arbitral en la medida en que consideró que la controversia había surgido en este caso concreto porque el “Acuerdo transaccional”, había sido incumplido, impugnándose, además se validez y que dicha controversia estaba comprendida en el ámbito de aplicación del TBI y, dado que el “Acuerdo transaccional” dejaba claro que su conclusión ponía fin a todas las controversias anteriores, ya no había ninguna controversia pendiente desde antes de la entrada en vigor del TBI en 2011. Según el Tribunal Federal

The reference to the meaning and purpose of the BIT pursuant to its Preamble likewise does not help the Appellant. With this argument, it appears to be trying to assert that only investments which were solicited and then made after the entry into force of the BIT would fall under the scope of its protection. However, this argumentation conflicts with the wording of Art. 10 BIT, which expressly speaks of “investments […] before or after the entry into force of this Agreement”. Furthermore, the BIT, as well as the “non-exclusive” list of assets which are protected as “investments” in Art. 1(1) BIT, is based on a broad property-oriented perspective, which does not rely on any particular act (transaction) occurring. Thus, the Treaty envisages both the promotion and the mutual protection of investments (as to this distinction between a transaction-based and property-based approach, see BGE 144 III 55920 at 4.4.2  and 4.4.3, pp. 570-571). Thus, the Arbitral Tribunal correctly assumed that the BIT was also applicable in terms of its temporal scope. The Appellant’s argument referring to the ICSID decisions it submitted in evidence is likewise incapable of changing this result in any way. It is already the case that such decisions in the realm of international BIT law do not constitute actual sources of law which the Arbitral Tribunal is bound to follow (BGE 144 III 559 at 4.4.2, p. 569). It will thus not be necessary for the Federal Tribunal to delve into the alternative justification that was put forward by the Respondent before the Arbitral Tribunal and then again in these appellate proceedings, arguing that jurisdiction is present irrespective of the validity of the Settlement Agreement because its activities in Libya in the 1980s and 1990s were investments within the meaning of Art. 8 BIT and the actions of the Appellant in connection with the conclusion of the Settlement Agreement and its dispute of the validity of the Settlement Agreement constituted a violation of the principle of “fair and equitable treatment” guaranteed by the BIT (“fair and equitable treatment”, FET; see also BGE 141 III 495 at 3, pp. 496 ff.).

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