Como todo fraude, los matrimonios de conveniencia rara vez presentan una prueba directa de su comisión, pues siempre se revisten de una apariencia de legalidad (SAP Cádiz 5ª 23 noviembre 2020)

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz, Sección Quinta, de 23 de noviembre de 2020 conforma de sentencia de instancia que desestimó una demanda frente a la resolución de la Dirección General de los Registros,  que confirma en todos sus extremos. Para la Audiencia,

‘(…) a huelga por ser suficientemente conocido los denominados matrimonios complacencia son nulos por la falta de verdadero consentimiento matrimonial al producirse en ellos una simulación absoluta (arts. 45 y 73. 1º Cc), pues su fin no es contraer el matrimonio sino acceder a la residencia o a la adquisición de la nacionalidad española. Por ello, y conforme a los principios de legalidad, básico en el ordenamiento jurídico registral español de acuerdo con los arts. 2 y 27 Ley del Registro Civil de 8 de junio de 1957, y de concordancia del Registro y la realidad (art. 24 y 97 LRC), aquella nulidad impide que pueda inscribirse o autorizarse por parte de los Encargados de los Registros Civiles españoles, como autoridades del foro, los matrimonios celebrados o que pretendan celebrarse bien contra la voluntad de uno o de ambos contrayentes, bien sin el consentimiento real de los mismos o de alguno de ellos, como sucede en los supuestos de simulación, pues la caracterización legal del consentimiento como ‘matrimonial’ determina la exclusión en nuestro Derecho en esta materia de una suerte de consentimiento abstracto, descausalizado o desconectado de toda relación con la finalidad institucional del matrimonio, evitándose con ello que esta institución sea utilizada como instrumento de un fraude de ley a las normas rectoras en materia de nacionalidad, extranjería o a otras de diversa índole (art. 6 nº 4 Cc). La preocupación por luchar contra estos supuestos de fraude de ley ha sido también afrontada por la Unión Europea a través de la Resolución del Consejo de 4 de diciembre de 1997 sobre las medidas que deberán adoptarse en materia de lucha contra los matrimonios fraudulentos (…). En el mismo plano internacional, la preocupación por la extensión que se observa en este fenómeno de los matrimonios de complacencia ha llevado a la Comisión Internacional del Estado Civil a acordar (Asamblea General de Edimburgo, septiembre de 2004) la constitución de un Grupo de Trabajo específico para intercambiar las experiencias y medidas adoptadas para combatir tal fenómeno en los distintos países miembros, que pretende complementar en el ámbito de los matrimonios de complacencia la Recomendación (nº 9), adoptada en Estrasburgo el 17 de marzo de 2005, relativa a la lucha contra el fraude documental en materia de estado civil. Como todo fraude, los matrimonios de complacencia rara vez presentan una prueba directa de su comisión, pues por su propia naturaleza siempre se revisten de una apariencia de legalidad, no obstante perseguir un resultado prohibido o contrario al ordenamiento jurídico (art. 6 del Código Civil). Precisamente para cerciorarse de la realidad y legalidad de todo matrimonio, nuestro ordenamiento jurídico exige siempre la tramitación de un expediente (arts. 238 y siguientes del Reglamento del Registro Civil) en donde se incardina la audiencia personal,reservada y por separado de cada contrayente (art. 246 del Reglamento del Registro Civil), trámite esencial para comprobar que no existe impedimento u obstáculo a la válida celebración del matrimonio. Resulta por tanto perfectamente compatible la libertad a la hora de contraer matrimonio con el hecho de examinar y controlar por parte de la administración, que el respectivo matrimonio reúne todos los requisitos y no se utiliza fraudulentamente, pues en otro caso, de no existir esos mecanismos de control resultaría ineficaz las exigencias de esos requisitos para la válida constitución del matrimonio. Por ello, y no desconociendo la realidad a la que anteriormente hacíamos referencia de la utilización fraudulenta en algunos casos de los matrimonios entre españoles y extranjeros, la Dirección General de los Registros y del Notariado dicta la Instrucción de 31 de enero de 2006 sobre matrimonios de complacencia, en la que se establecen una serie de directrices que los encargados de los Registros civiles debe seguir para evitar la celebración de matrimonios fraudulentos, con el fin de impedir que los extranjeros obtengan la entrada en España o regularicen su estancia en ella por medio de un matrimonio simulado con ciudadanos españoles. La normativa que rige la tramitación de los expedientes de inscripción del matrimonio se contiene en el Código Civil, en la Ley del Registro Civil de 8 de junio de 1957 y en el Reglamento del Registro Civil. El art. 65 Cc dispone que ‘ Salvo lo dispuesto en el art. 63 (sobre los matrimonios celebrados en España en forma religiosa), en todos los demás casos en que el matrimonio se hubiere celebrado sin haberse tramitado el correspondiente expediente, el Juez o funcionario encargado del registro, antes de practicar la inscripción deberá comprobar si concurren los requisitos legales para su celebración’. Entre cuyos requisitos se haya el consentimiento matrimonial de acuerdo con el art. 45 Cc. A la luz de los anteriores arts. resulta evidente que la persona encargada del Registro Civil debe llevar a cabo las actuaciones que estime pertinentes para acreditar si el consentimiento es válido, ya que en caso contrario nos encontramos ante un matrimonio nulo de acuerdo con el art. 73.1º Cc. Dichas actuaciones se concretan, a tenor de lo dispuesto en el art. 256 RRC, en las declaraciones complementarias que se consideren oportunas. La forma de practicarse dichas declaraciones se regula en el art. 246 del RRC, en el que se dispone que el instructor, asistido del secretario, oirá a ambos contrayentes reservadamente y por separado para cerciorarse de la inexistencia del impedimento de ligamen o de cualquier otro obstáculo legal para su celebración. Dicha audiencia debe servir para que el instructor del expediente se asegure del verdadero propósito de los comparecientes y de la existencia en ambos de real consentimiento matrimonial”.

Deja un comentario