CINCODÍAS: El acuerdo con Australia afianza la estrategia de “trilogía comercial” de la Unión Europea (27 abril 2026)

FOTODELDÍA SÍDNEY (Australia), 23/03/2026.- DEAN LEWINS (EFE)

El acuerdo con Australia afianza la estrategia de “trilogía comercial” de la Unión Europea

Contribuye a reforzar la seguridad económica mediante el acceso a recursos esenciales y la reducción de dependencias externas

27 ABR 2026- 09:42 CEST

José Carlos Fernández Rozas

https://cincodias.elpais.com/legal/2026-04-27/el-acuerdo-con-australia-afianza-la-estrategia-de-trilogia-comercial-de-la-union-europea.html

La política comercial de la Unión Europea ha entrado en una fase de aceleración poco habitual. En apenas unos meses, Bruselas ha avanzado en negociaciones con Mercosur, India y Australia, configurando lo que ya se conoce como la “trilogía comercial”. No es casual la coincidencia temporal de estos acuerdos al reflejar un cambio de ritmo en la proyección económica exterior de la Unión remitiendo el trasfondo de este movimiento a una transformación más profunda del sistema comercial internacional. Sin duda el estancamiento de las negociaciones multilaterales y la creciente fragmentación del comercio global han reducido el protagonismo de los grandes marcos institucionales y en su lugar, los acuerdos bilaterales y regionales se consolidan como instrumentos clave para garantizar acceso a mercados y estabilidad normativa, en línea con la evolución reciente del régimen comercial.

Cada uno de los tres acuerdos presenta rasgos diferenciales que explican su valor estratégico. El pacto con Mercosur destaca por su dimensión agrícola e industrial, con un fuerte impacto en sectores sensibles europeos, la iniciativa con India introduce un componente distinto, centrado en servicios, inversión y comercio digital, reflejo de la creciente relevancia de la convergencia regulatoria en el comercio internacional, y el acuerdo con Australia se distingue por su dimensión geoeconómica vinculada al suministro de materias primas críticas.

Sobresale dentro de este elenco este último por su dimensión estratégica. No se trata únicamente de rebajar aranceles o ampliar intercambios, sino de asegurar el acceso a recursos considerados esenciales. La transición energética y digital ha incrementado la demanda de materias primas críticas, lo que ha convertido a países con abundantes reservas en socios prioritarios. Australia, rica en litio, cobalto o tierras raras, se posiciona como un proveedor clave en la diversificación de suministros europeos.

La relevancia de ese vínculo se intensifica en un panorama internacional marcado por la concentración de recursos en determinados países y generador de dependencias que ahora se perciben como riesgos económicos y políticos. Se justifica así la respuesta europea por tejer una red de acuerdos que permita reducir vulnerabilidades y reforzar la autonomía estratégica sin renunciar a la apertura comercial. Refleja la evolución de los acuerdos firmados por la Unión un cambio en la propia naturaleza de la política comercial pues los tratados actuales ya no se limitan a eliminar aranceles, sino que incorporan reglas sobre servicios, inversiones, comercio digital o cooperación regulatoria. La creciente complejidad del comercio internacional, donde las diferencias normativas suponen costes adicionales para las empresas, explica la expansión de este tipo de disciplinas.

También revela la denominada “trilogía comercial” una estrategia coherente de posicionamiento global. Mercosur, India y Australia representan mercados relevantes, pero también plataformas para reforzar la presencia europea en regiones clave. La simultaneidad de las negociaciones muestra una voluntad política de consolidar alianzas económicas en un sistema internacional cada vez más competitivo y multipolar si bien ese impulso negociador convive con tensiones internas que limitan el margen de maniobra. El sector agrícola sigue siendo uno de los principales focos de fricción, como evidencian las dificultades para equilibrar apertura comercial y protección de los productores europeos. Las discusiones sobre cuotas de importación, especialmente en productos sensibles como la carne de vacuno, reflejan la complejidad de alcanzar consensos dentro de la Unión.

Las reticencias no responden únicamente a intereses sectoriales, sino también a un debate más amplio sobre los efectos del comercio internacional que apunta a que la liberalización no garantiza por sí sola una distribución equilibrada de los beneficios, pudiendo acentuar desigualdades si no se acompaña de políticas adecuadas. La inclusión de capítulos sobre sostenibilidad, derechos laborales o medio ambiente en los acuerdos recientes responde precisamente a estas preocupaciones. Además, el giro hacia acuerdos bilaterales se produce en un momento de cuestionamiento del sistema multilateral. La Organización Mundial del Comercio atraviesa dificultades para adaptar sus normas a los nuevos desafíos y para gestionar las tensiones entre sus miembros y la falta de avances en ese ámbito ha fortalecido el papel de los acuerdos preferenciales como herramientas de regulación económica.

El acuerdo con Australia sintetiza así una doble lógica. Por un lado, amplía las oportunidades comerciales y consolida la presencia europea en una región estratégica. Por otro, contribuye a reforzar la seguridad económica mediante el acceso a recursos esenciales y la reducción de dependencias externas. La “trilogía comercial” va más allá de la suma de tres acuerdos. Representa una forma de adaptación a un escenario internacional en transformación, donde la política comercial se convierte en un instrumento central para gestionar tanto la apertura económica como la estabilidad estratégica. Europa busca, en ese equilibrio, mantener su peso en un sistema global cada vez más fragmentado e incierto.

José Carlos Fernández Rozas, catedrático. Director de la Revista LA LEY Unión Europea.

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