El árbitro ha dictado el Laudo con imprudente premura, sin esperar a que expirase el plazo para que el demandado ejercitase su derecho de alegar y proponer prueba en la sustanciación del arbitraje (STSJ Madrid 3 marzo 2020 -II-)

La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Civil y Penal, Sección Primera, de 3 de marzo de 2020 (II) (ponente: Jesús María Santo Vijande), estima una demanda de anulación de Laudo arbitral pronunciado por un árbitro único en arbitraje administrado por el Tribunal de Arbitraje Institucional (TAI), con las siguientes consideraciones:

«(…) La Sala observa con seria preocupación cómo el asunto que ahora se nos plantea ha sido ya suscitado con reiteración ante este Tribunal en procedimientos arbitrales administrados por el TAI: sin ánimo exhaustivo, los resueltos acordando la anulación en nuestras Sentencias 3/2017, de 17 de enero -roj STSJ M 99/2017 ; 6/2017, de 24 de enero -roj STSJ M 2503/2017 ; 9/2017, de 31 de enero -roj STSJ M 1139/2017; 16/2017, de 6 de marzo -roj STSJ M 2507/2017 – y 43/2017, de 27 de junio -roj STSJ M 7181/2017. En el caso la estimación de la anulación es del todo evidente por lo que consigna el propio Laudo sin necesidad de recabar el expediente y de analizar si, como en otras ocasiones en que fue aportado, se verificaba una radical inexistencia del convenio arbitral apreciable de oficio por su conexión con la infracción del orden público dada la vinculación entre A.P., S.L. -que aparece en el Laudo como representante de la demandante- y la Corte de Arbitraje -de nuevo sin pretensión de exhaustividad, cfr., el FJ 4º de la precitada Sentencia 9/2017, de 31 de enero. Más allá de esta última constatación, es evidente de toda evidencia que ha de prosperar la anulación pretendida, pues el Laudo ha sido dictado sin que el arrendatario, ahora demandante, haya podido hacer valer sus derechos en el procedimiento arbitral, lisa y llanamente porque el Árbitro -como tantas veces hemos dicho ha dictado el Laudo con imprudente premura, sin esperar a que expirase el plazo para que el demandado ejercitase su derecho de alegar y proponer prueba en la sustanciación del arbitraje, de acuerdo con los plazos y formas de practicar las comunicaciones previstos en el propio convenio arbitral que invoca (…). Es evidente que el arrendatario demandado en el procedimiento arbitral, aun cuando hubiese podido acceder a la documentación remitida por el TAI el mismo día 14 de marzo -lo que resulta poco menos que imposible siendo el conducto de comunicación como fue el correo certificado- y, en la peor de las hipótesis para él, hubiera empezado a computarse el plazo para evacuar alegaciones y proponer pruebas el día 15, disponía hasta el propio día 21 para remitir su escrito de alegaciones por uno de los medios que dejen constancia de la comunicación previstos en el apartado e) del Convenio -trasunto del art. 5.a) LA. En estas circunstancias, es absolutamente inadmisible que el Laudo se haya dictado el 21 de marzo sin una espera mínimamente razonable para que la parte demandada pudiera remitir su escrito de alegaciones y/o de proposición de prueba y éste ser recibido y debidamente examinado por el Árbitro antes de resolver. Esta verificación y el hecho, reconocido por el propio Laudo -antecedente octavo- de que ‘la parte demandada no formula alegaciones en contestación a los hechos alegados por la parte contraria’, evidencian, sin necesidad de más consideraciones, que el motivo de anulación invocado debe prosperar (…). La precipitación del Árbitro al laudar revela una abierta desconsideración hacia el derecho de defensa del ahora demandante, que se traduce sin el menor paliativo en el dictado de una resolución análoga a una judicial, con la misma fuerza de cosa juzgada material, que acreditadamente ha sido emitida ignorando por completo lo que la parte demandada en el arbitraje tuviera a bien alegar y/o probar; el Laudo incurre por tanto en manifiesta arbitrariedad lesiva del art. 24.1º CE».

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