La IV Jornada sobre la Mediación de Seguros por Entidades Financieras analiza los retos regulatorios, tecnológicos y de supervisión de la bancaseguros (21 mayo 2026)

SEAIDA, AMAEF y Garrigues reúnen a representantes de la Administración, la academia y las principales entidades del sector para examinar la evolución de la distribución de seguros y sus desafíos futuros.

El salón de actos de Garrigues acogió el 21 de mayo de 2026.la celebración de la IV Jornada sobre la Mediación de Seguros por Entidades Financieras, organizada conjuntamente por SEAIDA, AMAEF y Garrigues. El encuentro reunió a destacados representantes del ámbito académico, institucional y empresarial con el objetivo de analizar la evolución de la bancaseguros, examinar los cambios regulatorios más recientes y reflexionar sobre los principales desafíos que afronta el sector en un entorno caracterizado por la transformación tecnológica, la creciente exigencia supervisora y la aparición de nuevos modelos de distribución.

La organización de la jornada corrió a cargo de dos de las instituciones más representativas del sector asegurador español. La Sección Española de la Asociación Internacional de Derecho de Seguros (SEAIDA), constituida en 1961 como asociación independiente y sin ánimo de lucro, desarrolla una intensa actividad científica y académica orientada al estudio del Derecho de Seguros y de aquellas disciplinas jurídicas y económicas que inciden directamente en la actividad aseguradora. Por su parte, la Asociación de Mediadores de Seguros por Entidades Financieras (AMAEF) agrupa a treinta y una entidades de mediación bancoaseguradora vinculadas a bancos, cajas rurales y entidades financieras de crédito, actuando como interlocutor institucional del sector y como foro permanente de intercambio de conocimiento, experiencia y buenas prácticas entre sus asociados.

Apertura institucional de la jornada

La sesión fue inaugurada por Fernando Vives Ruiz, presidente ejecutivo de Garrigues, quien puso de relieve la notable evolución experimentada por la bancaseguros en España durante las últimas décadas. En su intervención destacó que dicho desarrollo ha sido posible gracias a la concurrencia de diversos factores, entre los que señaló la existencia de un marco regulatorio adecuado, la decidida apuesta realizada tanto por las entidades bancarias como por las compañías aseguradoras y el respaldo proporcionado por los organismos supervisores. A su juicio, la combinación de estos elementos ha favorecido un crecimiento particularmente significativo de la bancaseguros española, superior incluso al registrado en otros países de nuestro entorno europeo.

Seguidamente tomó la palabra Álvaro Urrutia, presidente de AMAEF, quien agradeció la celebración de la jornada y recordó los orígenes de la asociación, creada en el año 2005 con una marcada orientación tecnológica. Explicó cómo aquella iniciativa inicial fue ampliando progresivamente su ámbito de actuación al compás de los cambios regulatorios introducidos por la Ley de 2006 y, posteriormente, por la Directiva de 2016, hasta alcanzar la dimensión y relevancia que hoy posee dentro del sector asegurador. Como muestra de esa evolución, señaló que la mediación bancoaseguradora genera actualmente un volumen de facturación próximo a los 30.000 millones de euros, cifra que representa alrededor del 60 % de los seguros masa comercializados en España y que sitúa a este canal de distribución en una posición de liderazgo en los ámbitos del ahorro y la previsión.

El presidente de AMAEF destacó igualmente que esta trayectoria de crecimiento descansa sobre una amplia red integrada por aproximadamente 120.000 profesionales, cuya elevada cualificación y presencia territorial permiten mantener una estrecha proximidad entre los productos financieros y aseguradores y los ciudadanos. En este marco, recordó los tres principios que inspiran la actuación de la asociación y que, a su juicio, han contribuido decisivamente a la consolidación del modelo: la libertad de elección, la transparencia y la libre competencia.

Finalmente, Urrutia identificó los principales desafíos que condicionarán la evolución futura de la bancaseguros. Entre ellos mencionó la necesidad de mantener la capacidad de estar allí donde se encuentran los clientes; aprovechar las oportunidades derivadas de la transformación tecnológica y del creciente empoderamiento de los consumidores; reforzar el papel del ahorro como instrumento de previsión y estabilidad económica; y avanzar hacia una regulación efectiva, proporcionada y suficientemente justificada. La adecuada respuesta a estos cuatro retos, concluyó, permitirá seguir desarrollando una actividad que constituye una de las principales historias de éxito del sector financiero y asegurador español y que dispone todavía de amplias perspectivas de crecimiento para los próximos años.

 Veinte años de evolución regulatoria de la bancaseguros

La primera ponencia doctrinal de la jornada estuvo a cargo de José María Muñoz Paredes, catedrático de Derecho Mercantil, socio de Garrigues y miembro de SEAIDA, quien abordó la evolución normativa de los operadores de bancaseguros a lo largo de las dos últimas décadas. Tras trasladar las disculpas de Alberto Tapia Hermida y Félix Benito Osma, presidente y secretario general de SEAIDA respectivamente, ausentes por encontrarse recogiendo el Premio al Progreso y Desarrollo del Seguro concedido por INADE a la asociación, el ponente realizó un detallado recorrido por las principales reformas legislativas que han configurado el modelo actual de distribución.

El análisis comenzó con la Ley 26/2006, de Mediación de Seguros y Reaseguros Privados, que introdujo la figura del operador de bancaseguros como categoría específica de mediador, y continuó con la Directiva (UE) 2016/97 sobre distribución de seguros (IDD), que estableció un marco regulador común para todos los canales de distribución, reforzando la protección de los clientes y las exigencias de gobernanza de producto. La exposición concluyó con una valoración del Real Decreto-ley 3/2020, mediante el que se llevó a cabo la transposición de la Directiva al ordenamiento español, norma cuya vocación inicialmente transitoria fue objeto de particular atención.

Junto a las mejoras introducidas por el legislador, el profesor Muñoz Paredes identificó diversas cuestiones pendientes de revisión. Entre ellas destacó la necesidad de superar determinados prejuicios históricos asociados a la actividad bancoaseguradora, dotar de mayor flexibilidad a las relaciones contractuales con las entidades aseguradoras sin menoscabar los derechos de tomadores y asegurados y explorar mecanismos alternativos de resolución de conflictos que permitan evitar fenómenos de litigación masiva.

Una parte significativa de su intervención estuvo dedicada a la Inteligencia Artificial, identificada como el principal desafío para el futuro inmediato de la distribución de seguros. A su juicio, las nuevas tecnologías transformarán profundamente la estructura del mercado, la relación con los clientes y los modelos de negocio, situando a la bancaseguros en una posición especialmente relevante para liderar este proceso de cambio.

La reflexión se extendió igualmente a otros retos de carácter transversal, como el creciente valor económico de los datos, la evolución de la normativa de protección de datos personales, la necesidad de disponer de mecanismos eficaces de protección de la propiedad intelectual, el fortalecimiento de las normas sobre competencia desleal y el incremento de la formación financiera y aseguradora de los consumidores.

En relación con la actividad de distribución, puso de relieve la creciente sofisticación de las herramientas de asesoramiento automatizado, el desarrollo de pólizas cada vez más personalizadas, la progresiva desaparición de la documentación en soporte papel y las consecuencias que ello tendrá sobre la redacción contractual. También analizó fenómenos como los seguros embebidos, la alteración de los criterios tradicionales de responsabilidad, la necesaria adaptación de la Ley de Contrato de Seguro a las nuevas formas de contratación digital y la creciente responsabilidad que asumirán los grandes distribuidores en el nuevo ecosistema asegurador.

Desde una perspectiva estrictamente contractual, propuso simplificar determinados requisitos de contratación e información precontractual para favorecer el desarrollo de los microseguros y de las ampliaciones de cobertura de escasa entidad económica, flexibilizar la coexistencia de distintas figuras de distribución, revisar el previsible incremento de obligaciones para distribuidores y aseguradoras y replantear los sistemas de gestión de siniestros, incorporando mecanismos más eficaces que los actualmente existentes para la gestión de retrasos y controversias.

La distribución de seguros en el Anteproyecto de Ley de Crédito al Consumo

La segunda intervención correspondió a Ricardo Villanueva, socio de Garrigues, quien analizó las implicaciones del Anteproyecto de Ley de Crédito al Consumo para la actividad aseguradora. Durante su exposición destacó la experiencia de la Ley 5/2019 reguladora de los contratos de crédito inmobiliario como ejemplo de regulación exitosa, abordando posteriormente diversas cuestiones vinculadas a las ventas vinculadas y combinadas, la comercialización de seguros mediante primas únicas o primas anuales renovables de larga duración y el derecho del consumidor a recuperar la parte de prima no consumida cuando el contrato de crédito se extingue anticipadamente.

 Los desafíos actuales de la bancaseguros

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la mesa redonda dedicada a las cuestiones de actualidad de la bancaseguros, moderada por Arnau Tapias Monne, socio de Garrigues. En ella participaron Oscar Merino Feijóo, Insurance Global Head of Legal de Banco Santander; María Victoria Fernández-Calderón Trueba, responsable de los Servicios Jurídicos de Seguros y Societario de BBVA; Daniel López Rodríguez, director de la Asesoría Jurídica de Negocio de VidaCaixa; y Covadonga Díaz Llavona, profesora contratada doctora de Derecho Mercantil de la Universidad de Oviedo.

Oscar Merino analizó la evolución experimentada por la bancaseguros durante las últimas dos décadas, señalando que el sector ha alcanzado una plena madurez, aunque continúa operando bajo determinados condicionantes normativos heredados de etapas anteriores. En relación con la preparación para un entorno dominado por la Inteligencia Artificial, destacó la importancia de reforzar los controles internos, integrar adecuadamente los procesos de distribución, mantener elevados estándares formativos y atender las crecientes expectativas supervisoras.

María Victoria Fernández-Calderón examinó la reciente nota de supervisión de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones relativa a los seguros de protección crediticia. Destacó que el documento incorpora principios ampliamente compartidos por el sector, aunque exige una profunda transformación organizativa y cultural que afecta simultáneamente a múltiples áreas de las entidades financieras y aseguradoras. En su opinión, el gobierno del producto se está convirtiendo progresivamente en uno de los ejes estratégicos de la actividad aseguradora.

Daniel López centró su intervención en los productos de ahorro y previsión. Tras describir los desafíos demográficos derivados del envejecimiento de la población y del incremento de la esperanza de vida, puso de manifiesto la escasa relevancia relativa del ahorro previsional privado en España respecto de otras economías desarrolladas. Como posibles líneas de mejora propuso incrementar la transparencia informativa, modernizar los sistemas de gobernanza, impulsar el desarrollo del segundo pilar de previsión social y mejorar la percepción pública de los mecanismos complementarios de ahorro para la jubilación. También abordó la cuestión de la distribución de productos de pensiones, recordando que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea no considera que dicha actividad forme parte de la distribución de seguros. A su juicio, ello pone de manifiesto la conveniencia de desarrollar una regulación específica para la distribución de productos de previsión social.

La profesora Covadonga Díaz Llavona centró su intervención en el impacto de la digitalización sobre la actividad de distribución de seguros. Su análisis puso de manifiesto la profunda transformación experimentada por los canales de comercialización en los últimos años, caracterizada por el paso desde modelos en los que la contratación se formalizaba por vías tradicionales tras una consulta inicial realizada por medios electrónicos, hacia esquemas de contratación íntegramente digitalizados. Durante su exposición distinguió entre la actividad desarrollada por los mediadores tradicionales que operan a través de Internet y la actuación de determinadas entidades exclusivamente digitales. Mientras que los primeros reproducen en el entorno digital los modelos de distribución tradicionales, la realidad de los operadores digitales presenta perfiles mucho más heterogéneos y complejos. Según explicó, bajo la apariencia de una misma actividad pueden coexistir corredores, agentes vinculados, mediadores de seguros complementarios, colaboradores externos de otros mediadores e incluso entidades que operan en régimen de libre prestación de servicios, sin que siempre resulte sencillo para el consumidor identificar la naturaleza jurídica de la entidad con la que contrata.. La profesora de la Universidad de Oviedo advirtió de los riesgos que esta situación genera para la transparencia y la protección de los consumidores. Entre ellos destacó la posible confusión entre las distintas figuras de distribución, la insuficiencia de la información suministrada, las dificultades de comprensión por parte de los clientes y los problemas adicionales que pueden plantearse cuando la actividad se desarrolla desde otros Estados miembros al amparo de la libre prestación de servicios.

Los retos regulatorios desde la perspectiva supervisora

La intervención de clausura técnica correspondió a Eva María Lidón Gámez, subdirectora general de Autorizaciones, Conductas de Mercado y Distribución de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), quien abordó los principales desafíos regulatorios y supervisores que afronta el sector en los próximos años. La ponente inició su exposición con una referencia a la situación actual de la mediación aseguradora en España. Según los datos correspondientes al cierre del ejercicio 2024, existían 54.150 mediadores inscritos, de los cuales 44 eran operadores de banca-seguros. Estos últimos distribuían el 32,03 % del volumen total de primas, lo que confirma el peso creciente de este canal dentro del mercado asegurador español. A continuación presentó las prioridades estratégicas definidas por la DGSFP para el período 2026-2028, articuladas en torno a cuatro grandes ejes. El primero se refiere a la resiliencia y solidez del sector y a su contribución a la estabilidad del sistema financiero. El segundo se centra en la tecnología y los datos, atendiendo a las oportunidades y riesgos derivados de la digitalización. El tercero gira en torno a la sostenibilidad y al avance hacia una economía social, ambiental y de gobernanza más desarrollada. Finalmente, el cuarto eje sitúa al cliente en el centro de la actividad supervisora, promoviendo la generación de valor y un trato justo y leal.

Dentro de este marco general identificó cinco prioridades específicas para la mediación de seguros. Entre ellas mencionó la necesidad de reforzar la efectividad de la formación, mejorar la calidad de los datos suministrados a través de la nueva documentación estadístico-contable, fortalecer los mecanismos de control sobre agentes exclusivos y entidades aseguradoras responsables, mejorar la documentación relativa a colaboradores externos y grupos de mediadores y analizar el impacto de las decisiones de inversión sobre la estrategia empresarial y sobre el cliente final.

Una parte relevante de la intervención estuvo dedicada a la reciente nota de supervisión relativa a los seguros de protección crediticia. Eva María Lidón explicó el origen y el alcance de esta iniciativa, concebida con el propósito de alinear el diseño de los productos, las prácticas de comercialización y los procedimientos internos de supervisión con las necesidades reales de los consumidores. En este ámbito destacó la importancia de adaptar la información suministrada a la tipología específica de cada contrato, prestando especial atención a los seguros contratados mediante primas únicas, modalidad que, a juicio del supervisor, presenta mayores riesgos desde la perspectiva de la conducta de mercado y exige obligaciones reforzadas de transparencia. También subrayó la relevancia del derecho de cancelación, de la devolución de la prima no consumida y de la adecuada información al cliente desde las fases previas a la contratación. Respecto a la devolución de primas, insistió especialmente en la necesidad de que las aseguradoras adopten una actitud proactiva y articulen procedimientos de devolución automática cuando concurran los requisitos correspondientes. Otro de los aspectos analizados fue la remuneración de los distribuidores y los potenciales conflictos de interés que pueden derivarse de determinadas estructuras retributivas. La representante de la DGSFP recordó que las políticas de remuneración deben alinearse con el deber de actuar en el mejor interés del cliente y señaló la necesidad de prestar una atención particular a los sistemas de remuneración variable existentes en los grupos bancoaseguradores. Asimismo, destacó la importancia de asegurar una adecuada correspondencia entre el importe de las primas y el valor efectivamente recibido por el cliente. Ello exige, según explicó, la existencia de comisiones trazables y justificadas, una monitorización permanente de la siniestralidad y de los índices de rechazo de siniestros, así como la incorporación de las desviaciones detectadas a los procesos de gobernanza y revisión de productos.

En la parte final de su intervención, Eva María Lidón sintetizó las líneas maestras que, a juicio de la DGSFP, deben orientar el desarrollo futuro del sector. La primera gira en torno a la profesionalización, mediante mayores exigencias formativas, una mejora constante de la calidad del dato y una creciente trazabilidad de los procesos. La segunda sitúa al cliente en el centro de toda la actividad de distribución, exigiendo información comprensible, productos que aporten valor razonable y estructuras que eviten conflictos de interés. La tercera apuesta por una supervisión activa y preventiva capaz de anticipar riesgos y promover buenas prácticas.

Conclusiones y clausura

La jornada concluyó con las intervenciones de Álvaro López-Jorrín y Álvaro Urrutia. El primero agradeció la participación de los ponentes y de los representantes de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, destacando especialmente la relevancia de conceptos como la aportación de valor al cliente y el trato justo y leal como elementos vertebradores de la actividad de distribución. Por su parte, el presidente de AMAEF se sumó a los agradecimientos y anunció la preparación de un número monográfico dedicado a estas cuestiones, cuya publicación está prevista para el próximo mes de noviembre.

La IV Jornada sobre la Mediación de Seguros por Entidades Financieras permitió así realizar un balance particularmente completo de la evolución de la bancaseguros en España, examinar los principales cambios regulatorios producidos durante los últimos veinte años y anticipar los desafíos que marcarán la transformación futura del sector en ámbitos tan diversos como la inteligencia artificial, la protección del consumidor, la previsión social, la digitalización y la supervisión prudencial.

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