No concurre en el presente supuesto el consentimiento expreso de las partes para someter la concreta cuestión a la decisión de los árbitros (AAP 27 marzo 2020)

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El Auto de la Audiencia Provincial de Valencia, Sección Decimoprimera, de 27 de marzo de 2020 estimar un recurso de apelación interpuesto contra un Auto del Juzgado de Primera Instancia en Juicio cambiario que preció la existencia de una declinatoria arbitral. De conformidad con la Audiencia,

«(…) Y el recurso prospera. Y ello considerando que si bien conforme a la doctrina sentada por el Tribunal Supremo, ha de primar una interpretación flexible (no formalista) en la materia, de modo que para que el convenio arbitral sea válido basta con que aparezca por escrito y revele claramente el consentimiento de las partes de someterse a las decisiones de los árbitros, no siendo, por tanto, necesario, siquiera, que se haga constar expresamente que se obligan las partes a cumplir la decisión de los mismos. No lo es menos, que sí ha de constar expresamente el consentimiento de las partes la concreta cuestión a la decisión de los árbitros, lo que no acontece en el presente supuesto. En él, las partes, a la cláusula 8ª del contrato que les vinculó celebrado el 1º de marzo de 2012, sometieron cualquier discrepancia a arbitraje de equidad de un solo árbitro a designar por la Corte de Arbitraje de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Murcia. Ahora bien, el 14 de octubre de 2015 resuelven dicha relación contractual y liquidan las cuentas derivadas de ella de plena conformidad, liquidación de la que resulta un saldo a favor de la actora de 147.404,36 euros, que el demandado manifiesta ser en deber, para cuyo pago le concede la actora un aplazamiento de 60 días durante el que la demandante cobrará el importe de las facturas pendientes de pago y que el demandado pone a su disposición, minorando así la deuda ya liquidada. Y convienen que pasado el dicho plazo el saldo resultante será vencido y exigible, quedando facultada la actora para completar y poner en circulación las letradas entregadas en garantía, letras que hoy constituyen el título de la demandante. O lo que es lo mismo, dejan resuelta la relación contractual y liquidan el saldo deudor, no constituyendo ya objeto de litigio la ejecución del contrato que les vinculó, sino tan solo una imputación de pagos y puesta en circulación de títulos cuyo resultado no han sometido las partes a arbitraje alguno (…) En consecuencia, procede revocar el Auto dictado por el Juzgado de Primera Instancia, y, en su lugar, desestimar la declinatoria planteada…»

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