No concurre motivo de nulidad de laudo pues ningún dato hay que permite considerar que la citación no era suficientemente legible (STSJ Madrid CP 1ª 22 diciembre 2020)

La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala Civil y Penal, Sección Primera, de 22 de diciembre de 2020) (Ponente: Francisco José Goyena Salgado) desestima una demanda de anulación formulada contra un laudo  dictado por el árbitro único designado por el Consejo arbitral para el alquiler de la comunidad de Madrid. De acuerdo con esta sentencia.

“(…) el ejercicio de la acción de anulación se basa en la concurrencia de la causa de nulidad prevista en el ap. b) del art. 41.1º LA, y que recoge la siguiente causa: ‘Que no ha sido debidamente notificada de la designación de un árbitro o de las actuaciones arbitrales o no ha podido, por cualquier otra razón, hacer valer sus derechos.’ Pese a lo que se indica en los antecedentes de hecho de la demanda, la fundamentación de la pretensión actora se limita a transcribir el citado motivo de nulidad y a señalar que la Sra. Esmeralda no ha podido hacer valer sus derechos en el procedimiento arbitral, quedando en indefensión, vedada por el art. 24.1º CE. Así planteada la pretensión actora y visto el escrito de alegaciones de la parte demandada, y el resultado de la prueba practicada, resulta procedente la desestimación de la demanda, por las siguientes razones: a) Cabe recordar que es carga de la prueba, que corresponde a la parte demandante -ex art. 217.2º LEC-acreditar los hechos en que funda su pretensión. b) En el caso presente, como ya hemos recogido, las razones que señala: no haber obtenido el derecho a la Asistencia Jurídica Gratuita, o haber comparecido fuera de plazo al trámite de práctica de prueba, no solo deben acreditarse, sino además ser relevantes en la producción de las consecuencias perjudiciales que alega, así como no ser imputable a la parte que lo alega. c) Por lo que respecta a la primera alegación, ciertamente la vocación de asistencia encaminada a la provisión de los medios necesarios, para hacer que el derecho a la tutela judicial sea un derecho real y efectivo, cuando quien desea ejercerlo carezca de recursos económicos, queda circunscrito a los litigios en el ámbito jurisdiccional, no alcanzando al arbitraje. Con independencia de que de lege ferenda puedan considerar dicha posibilidad los órganos del Estado competentes, por sí misma, dicha exclusión, en cuanto no prevista legalmente, la concesión del beneficio, no configura la indefensión que apunta la demanda, dado que no se le ha impedido comparecer en el procedimiento arbitral y contestar a la demanda, máxime cuando no es preceptiva la asistencia de letrado para ello. En este sentido el art. 30.2º LA establece que: ‘Las partes serán citadas a todas las audiencias con suficiente antelación y podrán intervenir en ellas directamente o por medio de sus representantes’. d) En cuanto a la segunda alegación, tampoco puede ser tenida como justificativa de la indefensión que se alega. Por una parte, no se acredita que la confusión de fecha sea fruto de la deficiencia visual que se apunta, sin negar que efectivamente la padezca, a la vista de la prueba aportada. La documentación aportada y el informe pericial practicado, no revelan que la demandante padezca una limitación visual tal, que le impida ver lo suficiente, máxime cuando el previsible que tendrá la ayuda de gafas de visión acomodadas a dicha limitación. Lo anterior queda plenamente avalado por las respuestas dadas por el perito en la vista. A este respecto, tras establecer que sus conclusiones se basan en la propia documentación aportada por la parte demandante, añadiendo que por ésta no se interesó que fuera examinada Dª Esmeralda , no dejó de señalar que ningún dato hay que permita considerar que la citación no era suficientemente legible, a pesar del déficit visual que padece; que pudo informar a la Corte arbitral que padecía tal deficiencia, a fin de que las notificaciones se acomodaran a tal circunstancias. Asimismo a preguntas de la parte demandada, indicó que resulta difícil confundir las cifras ‘ 29 ‘ y ‘ 30 ‘ . En este sentido no podemos obviar lo que señala la prueba pericial médico-oftalmolófica, practicada a instancia de la parte actora, cuando establece como una de las conclusiones la falta de constancia de que el texto que fue enviado fuera de difícil lectura, señalando el perito que: ‘El documento de acuse de recibo 3 septiembre 2018 debió ser leído correctamente porque lo firmó en el lugar correcto y con una firma legible.’ Por otra parte, no siendo desconocedora, como no puede ser de otro modo, de la limitación visual que padece, si no pudo ver correctamente la fecha para la que se le citaba, debió asegurarse, solicitando, por ejemplo, la ayuda de otra persona o llamando a la sede del arbitraje, para confirmar la fecha. En definitiva, la confusión es el resultado, sustancial, de su falta de diligencia, por lo que no puede invocar indefensión, pues no ha sido provocada por el órgano arbitral. En consecuencia, no concurre el motivo de nulidad esgrimido, por lo que debe desestimarse la pretensión de anulación del laudo arbitral y confirmar el mismo’

 

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