Ninguna duda cabe de que es la ley española y no la noruega la aplicable al proceso de inventario de activo y pasivo hereditario al tratarse de una sucesión intestada (SAP Gran Canaria 3ª 15 julio 2020)

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Gran Canaria, Sección Tercera, de 15 julio 2020 desestima una demanda contra la sentencia de instancia que que decidió una controversia sobre exclusión e inclusión de los bienes hereditarios de su fallecido esposo, cuestionando la ley aplicable a la sucesión que-a su juicio debiera ser la noruega de la nacionalidad del causante y no la española de su residencia al tiempo del fallecimiento en 2016, por aplicación del art. 9.8º Cc-, si bien se limita a invocar como fundamento de su alegato que no se ha acreditado que el causante no hubiera otorgado testamento en Noruega. De acuerdo con la Audiencia:

“(…) partiendo de la base de que estamos ante una sucesión intestada y no testamentaria, no puede venir en aplicación el Convenio de la Haya de 5 octubre 1961 que se refiere a las formas testamentarias únicamente, y sí es de aplicación el Reglamento 650/2012 de la Unión Europea, cuyo art. 21 fija como ley aplicable la de residencia habitual del difunto. Por otro lado, no cabe excluir la aplicación del Reglamento por referirse la cuestión al debate sobre la donación realizada por el causante a su esposa, ya que si bien el art. 1-2 g) excluye de la aplicación del Reglamento las transmisiones por donación, lo que se discute en esta litis no es la validez o no de la donación, sino simplemente una incidencia de la sucesión, es decir si la donación se computa en la sucesión «mortis causa», y la computación de donaciones está contemplada como materia sucesoria regida por la ley de residencia habitual del causante en el art. 23 del Reglamento. Así pues, ninguna duda cabe de que es la ley española y no la noruega la aplicable al proceso de inventario de activo y pasivo hereditario al tratarse de una sucesión intestada. Y aunque ello no se discute explícitamente en esta litis, hemos de confirmar que lo único que se está determinando en este procedimiento es que el bien donado por el causante a su esposa ha de ser parte del activo hereditario porque es objeto de computación para la fijación de las legítimas -y determinación de oficiosidad en su caso o de colación «strictu sensu» del art. 1035 Cc también en su caso-, si bien hemos de salvar el error sufrido por la sentencia apelada que cita como norma de colación el art. 1035 Cc que es sólo una operación particional entre colegitimarios, en el momento de pago de las legítimas, mientras que la computación de donaciones para la oficiosidad de las donaciones -a legitimarios o extraños- es objeto del art. 818 Cc. Sea como fuera, la donación es computable para fijar el caudal computable -caudal relicto más donaciones, art. 818 Cc- y por tanto ninguna duda hay de que forma parte del inventario, sin pronunciarnos ahora sobre el destino final de dicha donación en la partición hereditaria (…). En segundo lugar, discute la demanda la exclusión del pasivo de las cuotas supuestamente pagadas a costa del caudal ganancial desde la celebración del matrimonio. Entiende la apelante que es innecesario cuantificar en esta fase de inventario las cuotas pagadas, por lo que esta iliquidez no debe ser motivo para excluir dicho pasivo del inventario. Sin embargo, no es un problema solamente de iliquidez del pasivo, sino de absoluta falta de prueba de que alguna cuota hipotecaria constituya crédito de la sociedad de gananciales contra los bienes privativos del difunto. Ni un solo dato ha sido aportado en el procedimiento de que se pagara la deuda con bienes gananciales. La hipoteca fue constituida por los vendedores subrogándose en ella el causante al adquirir el bien, antes de contraer matrimonio. La deuda es pues de carácter privativo, igual que el bien. Lógicamente, si la deuda hubiera sido satisfecha en parte con dinero ganancial, existiría un derecho de reembolso de la sociedad de gananciales, art. 1397.3º Cc, pero no existe presunción alguna de este pago, ya que la presunción del art. 1361 Cc se refiere sólo a los bienes existentes en el matrimonio y no a las deudas ni mucho menos al pago de las deudas privativas. Es decir, podemos presumir que el numerario existente en un matrimonio es ganancial, pero no que se ha utilizado dinero ganancial o privativo para el pago de deudas privativas. El origen del dinero utilizado para el pago tendría pues que ser probado de forma ordinaria. Y en este caso, la parte apelante no ha acreditado en qué forma se pagó la deuda privativa, el origen del numerario, etc., por lo que no puede incluirse dicho crédito como pasivo hereditario”.

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