La American Arbitration Association (AAA) ha publicado el Informe Building Resilience: The Future of Construction Disputes and Alternative Dispute Resolution (ADR) in an Ever-Changing Worldrld, que recoge las principales conclusiones de su Conferencia de Construcción de 2026. El documento advierte de una creciente interrelación entre riesgos climáticos, tensiones laborales y de suministro, seguros, inteligencia artificial, grandes proyectos transnacionales y dificultades financieras. Frente a este escenario, arbitraje, mediación, dispute boards y evaluación neutral temprana adquieren una función cada vez más preventiva.
La complejidad de las controversias derivadas de proyectos de construcción ya no puede explicarse únicamente mediante los tradicionales conflictos sobre retrasos, sobrecostes, defectos de ejecución o incumplimientos contractuales. Esta es una de las principales conclusiones del informe publicado por la American Arbitration Association (AAA) a partir de los debates desarrollados durante su Conferencia de Construcción de 2026. Bajo el título Building Resilience, el documento examina la transformación de las controversias del sector y, particularmente, la función que pueden desempeñar los métodos adecuados de solución de controversias ante unos proyectos sometidos a riesgos cada vez más interdependientes.
Según explica Michael Powell, vicepresidente de la División de Construcción de la AAA, un retraso en un proyecto de infraestructura o de energías renovables puede involucrar simultáneamente información climática, cobertura aseguradora, disponibilidad de mano de obra, interrupciones de las cadenas de suministro, autorizaciones administrativas y financiación. A ello se añaden, en las controversias relativas al diseño y coordinación de obras, problemas vinculados con la inteligencia artificial (IA), la titularidad y utilización de los datos, la ciberseguridad y la responsabilidad profesional. En los grandes proyectos, la multiplicidad de partes, contratos, intereses económicos y conocimientos técnicos incrementa todavía más esta complejidad.
La prevención de las controversias comienza en la fase contractual
Una de las ideas que vertebran el informe es que la gestión eficaz de las controversias debe iniciarse mucho antes de que exista una reclamación formal. Riesgos que anteriormente podían contemplarse como acontecimientos excepcionales han pasado a formar parte de la planificación ordinaria de los proyectos. Entre ellos ocupan un lugar destacado los fenómenos meteorológicos extremos, las alteraciones de las condiciones del emplazamiento y las insuficiencias de cobertura de los seguros y dicha transformación obliga a revisar la tradicional distribución contractual del riesgo. El informe destaca que las cuestiones ambientales y climáticas no suelen generar una categoría autónoma de reclamaciones. Se manifiestan, con mayor frecuencia, a través de controversias conocidas: retrasos, incremento de costes, defectos en materiales, incumplimiento de exigencias regulatorias o interrupciones de los trabajos. De ahí la importancia atribuida a una redacción más precisa de las cláusulas de fuerza mayor, retrasos, seguros, modificaciones legislativas, materiales y alteraciones de las condiciones del lugar de ejecución.
Parecida preocupación suscitan las dificultades relacionadas con la mano de obra y las cadenas de suministro. Escasez de trabajadores especializados, aranceles, incertidumbre geopolítica, incremento de los precios del combustible y volatilidad de materiales esenciales pueden concurrir dentro de un mismo proyecto y alterar las premisas económicas sobre las que se celebró el contrato. En este terreno, la AAA insiste en la importancia de las notificaciones oportunas, la documentación de la relación causal entre el acontecimiento y el retraso y, especialmente, el diálogo entre las partes mientras el proyecto todavía se encuentra en ejecución.
Precisamente aquí adquieren particular relevancia los ADR. Mediación temprana, evaluación neutral, Dispute Avoidance and Resolution Boards y, en determinados supuestos, arbitrajes específicamente dirigidos a resolver cuestiones concretas pueden permitir solucionar órdenes de cambio, retrasos, diferencias sobre precios o controversias técnicas sin paralizar el proyecto. El informe incluso contempla la combinación de varios instrumentos, abandonando una concepción rígida que obligue a utilizar cada procedimiento de forma aislada.
Inteligencia artificial, BIM y arbitraje de los grandes proyectos internacionales
Especial atención merece el impacto de la tecnología sobre las controversias de construcción. La integración de la inteligencia artificial en los sistemas Building Information Modeling (BIM) permite generar alternativas de diseño, anticipar riesgos, analizar datos, actualizar planos y realizar simulaciones ambientales. Esa capacidad tecnológica no desplaza, según las conclusiones de la conferencia, el juicio profesional de arquitectos, ingenieros y demás técnicos. Por el contrario, puede hacer más relevante la cuestión de si existió una revisión humana adecuada de los resultados producidos mediante herramientas automatizadas.
Surge además una cuestión contractual de notable trascendencia: determinar si el modelo BIM forma parte de la documentación contractual. La respuesta condiciona aspectos como la versión que debe prevalecer, las personas autorizadas para modificar el modelo y el grado en que los distintos participantes pueden confiar jurídicamente en sus contenidos. A ello se suman problemas relativos a integridad de datos, control de versiones, acceso al sistema, ciberseguridad y atribución de responsabilidad cuando una información generada o procesada mediante IA resulta incorrecta.
También la prueba arbitral deberá adaptarse. Un ejemplo mencionado durante la conferencia se refiere al interrogatorio de un perito acerca de la herramienta de IA utilizada, los prompts introducidos, la información suministrada al sistema y la incidencia concreta de la inteligencia artificial sobre el informe finalmente presentado. La cuestión anticipa una dificultad que previsiblemente adquirirá importancia en futuros arbitrajes: determinar hasta dónde debe alcanzar la transparencia sobre el empleo de herramientas automatizadas en la elaboración de la prueba pericial y cómo debe valorarse la fiabilidad de sus resultados.
Junto a esta dimensión tecnológica, el informe dedica particular atención a los megaproyectos internacionales de construcción. Su complejidad no procede únicamente del volumen de las inversiones o de las dificultades técnicas. Diferencias culturales, sistemas jurídicos diversos, prácticas empresariales locales, regulación laboral, autorizaciones administrativas y relaciones con comunidades locales pueden influir decisivamente en el desarrollo del proyecto. Incluso cuando las partes han elegido una determinada ley para regir el contrato, otras normas imperativas del país de ejecución pueden resultar aplicables a materias laborales, ambientales, fiscales, inmobiliarias o administrativas; cuando existe intervención estatal, pueden entrar además en juego tratados de protección de inversiones.
Posición del arbitraje
Dentro de este marco, el arbitraje internacional mantiene una posición destacada por ofrecer un foro neutral, permitir la elección de una sede igualmente neutral y facilitar la circulación internacional de los laudos. El informe recuerda, además, algunas particularidades que diferencian estos procedimientos de determinados modelos procesales estadounidenses: producción documental más limitada, declaraciones escritas de testigos, menor utilización de depositions y especial relevancia de la documentación contemporánea al desarrollo del proyecto.
Una mediación más temprana y un mediador más activo
Otro de los cambios detectados por la AAA afecta a la mediación. Su utilización tiende a adelantarse respecto del momento tradicional inmediatamente anterior al arbitraje o al juicio. Una intervención temprana puede facilitar el intercambio de información, comprobar la solidez de las posiciones de las partes, evaluar riesgos y alcanzar un acuerdo antes de que aumenten los costes jurídicos y se deterioren las relaciones comerciales.
Paralelamente, evoluciona la propia función del mediador. Frente a una intervención concentrada en la jornada fijada para la mediación, el informe describe un profesional más involucrado en la preparación del procedimiento: celebra reuniones previas, identifica información pendiente, impulsa intercambios documentales, coordina la participación de aseguradoras y comprueba que quienes deben adoptar las decisiones estén en condiciones de negociar eficazmente. Las controversias multiparte pueden exigir incluso sesiones escalonadas, reuniones específicas con aseguradoras, debates entre expertos, comediadores, propuestas del mediador o evaluaciones neutrales no vinculantes.
El mensaje final del informe trasciende, por ello, la elección entre arbitraje y mediación. La resiliencia de los proyectos depende de una planificación anticipada, una distribución contractual más precisa de los riesgos, documentación adecuada y mecanismos de solución de controversias diseñados en función de las características concretas de cada operación. Riesgo climático, escasez de mano de obra, cadenas de suministro, seguros, tecnología, financiación y dimensión transfronteriza aparecen cada vez más entrelazados dentro de una misma controversia. En ese escenario, la mediación, el arbitraje, los dispute boards y la evaluación neutral temprana se presentan como instrumentos complementarios capaces de intervenir en diferentes fases del conflicto y, cuando resulte posible, impedir que una discrepancia surgida durante la ejecución comprometa el desarrollo del proyecto.
