La American Arbitration Association (AAA) ha puesto en marcha un nuevo Panel Web3, integrado por árbitros con experiencia jurídica y tecnológica para conocer de controversias relacionadas con blockchain, contratos inteligentes, activos digitales, tokenización y sistemas descentralizados. La iniciativa responde a la aparición de conflictos derivados de operaciones automatizadas y transfronterizas y plantea la necesidad de adaptar el arbitraje a unas controversias en las que los problemas jurídicos tradicionales se entrecruzan con cuestiones tecnológicas de elevada complejidad.
Un panel especializado para las nuevas controversias digitales
La American Arbitration Association (AAA) anunció el 29 de julio de 2026 la creación de su Web3 Panel, un panel especializado de árbitros destinado a la resolución de controversias relacionadas con contratos inteligentes (smart contracts), tecnología blockchain, activos digitales, tokenización, sistemas descentralizados, comercio mediante agentes y transacciones autónomas.
La iniciativa parte de la creciente incorporación de los activos digitales, las infraestructuras basadas en blockchain y los sistemas dotados de distintos grados de automatización a las relaciones comerciales. Esta evolución está generando controversias que, aun teniendo su origen en instituciones jurídicas conocidas, presentan particularidades derivadas del entorno tecnológico en el que se desarrollan las operaciones. Entre las cuestiones identificadas por la AAA se encuentran la formación e interpretación de los contratos, los sistemas de gobernanza, el control y titularidad de los activos, la ciberseguridad, la reconstrucción de los registros de transacciones y los problemas vinculados con la aplicación transfronteriza de las decisiones.
Como ha señalado Eric Dill, vicepresidente sénior, director de recursos humanos y responsable de relaciones con el panel de expertos de la AAA, las controversias Web3 plantean en buena medida «cuestiones comerciales habituales en un entorno altamente técnico». Precisamente por ello, la institución considera necesario combinar la administración del procedimiento arbitral con conocimientos técnicos suficientes y con una gestión de los casos adaptada a las características de estas operaciones.
La creación del panel refleja así una cuestión de creciente importancia para el arbitraje comercial: el empleo de nuevas tecnologías no elimina necesariamente las categorías tradicionales de controversias contractuales, aunque sí puede modificar de manera sustancial sus presupuestos fácticos y probatorios. Determinar cómo se celebró un contrato inteligente, quién tenía capacidad de intervención sobre determinados activos digitales, qué efectos produjo una operación automatizada o cómo debe interpretarse un registro generado en una red descentralizada puede requerir conocimientos que exceden de los habitualmente presentes en un litigio comercial convencional.
Árbitros con experiencia jurídica y tecnológica
El nuevo panel reúne perfiles procedentes de la abogacía, el mundo académico, el arbitraje comercial, los litigios tecnológicos y el sector de los activos digitales. Entre sus primeros integrantes se encuentra Kabir Duggal, socio de Akin Gump Strauss Hauer & Feld LLP, cuya práctica comprende controversias comerciales transfronterizas, arbitraje de inversiones y asuntos tecnológicos relacionados con activos digitales, blockchain, tecnología financiera y tecnologías emergentes.
También forma parte del panel David L. Evans, abogado de Murphy & King, PC, especializado en litigios tecnológicos complejos vinculados con inteligencia artificial, comercio automatizado y blockchain. Desde el ámbito universitario se incorpora David A. Hoffman, profesor William A. Schnader de Derecho en la Carey Law School de la Universidad de Pensilvania, cuyas investigaciones se ocupan, entre otras materias, de los contratos inteligentes, las finanzas descentralizadas y la interpretación contractual asistida por inteligencia artificial.
Completan este primer grupo Paula Pendley, socia de Nelson Mullins, con experiencia en la representación de empresas de infraestructuras de activos digitales, minería de Bitcoin y centros de datos de inteligencia artificial, y Rich Widmann, director global de estrategia Web3 en Google Cloud y fundador de Incite Consulting, especializado en cuestiones jurídicas y comerciales relacionadas con inteligencia artificial, criptomonedas y otras tecnologías emergentes.
La composición no se considera cerrada. La AAA ha anunciado que seguirá incorporando árbitros a medida que se amplíe el panel, con la finalidad de atender a la diversidad de problemas jurídicos, comerciales y técnicos que pueden presentarse dentro del denominado ecosistema Web3.
El arbitraje ante las transacciones automatizadas
Más allá de la creación de una lista especializada, la iniciativa pone de relieve algunos de los problemas que deberá afrontar el arbitraje en los próximos años. El desarrollo de contratos cuya ejecución se produce total o parcialmente mediante código, las transacciones realizadas automáticamente y la utilización de activos cuya existencia y transmisión se registran en infraestructuras descentralizadas obligan a prestar particular atención tanto a la redacción de los convenios arbitrales como a su eficacia y ejecución.
La AAA vincula, por ello, el lanzamiento del Panel Web3 con sus trabajos dirigidos a promover cláusulas ADR claras y ejecutables y a desarrollar una infraestructura jurídica adecuada para el comercio automatizado y las operaciones asistidas por inteligencia artificial. La especialización del árbitro puede resultar particularmente relevante cuando la controversia exija comprender simultáneamente el funcionamiento de la tecnología y sus consecuencias contractuales.
El nuevo Panel Web3 representa, en definitiva, una respuesta institucional a la incorporación de blockchain, inteligencia artificial y activos digitales a la contratación comercial. Su evolución permitirá comprobar hasta qué punto la especialización técnica de los árbitros y la adaptación de los procedimientos pueden facilitar la resolución de controversias surgidas de operaciones descentralizadas y automatizadas, preservando al mismo tiempo las garantías propias del arbitraje comercial.
