Señor Presidente Gustavo Petro Urrego:
“Le dirigimos esta carta a usted en calidad de economistas y académicos del derecho profundamente preocupados porque el sistema de arbitraje de inversión constituye un serio obstáculo para la construcción de sociedades prósperas, equitativas y sostenibles. Mientras Colombia se prepara para ser país coanfitrión de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los combustibles fósiles en Santa Marta, del 24 al 29 de abril, donde el debate sobre el arbitraje de ocupa inversión será un lugar central, le instamos a aprovechar este momento para dar efecto a su decisión de iniciar el retiro de Colombia del arbitraje de inversión y a impulsar una alianza más amplia de países comprometidos con desmontar este sistema.
Incorporado en millas de tratados internacionales de comercio e inversión, incluidos 18 acuerdos suscritos por Colombia, el arbitraje de inversión permite a las multinacionales extranjeras eludir las cortes nacionales y presentar demandas contra los Estados ante tribunales internacionales de arbitraje, que con frecuencia otorgan sumas millonarias por presuntos daños a sus inversiones. El arbitraje de inversión es asimétrico por diseño, ya que otorga amplias protecciones a los inversionistas extranjeros que no están disponibles para las empresas nacionales ni para los ciudadanos del país anfitrión.
Si bien sus defensores sostienen que el arbitraje de inversión protege a los inversionistas frente a tratos injustos, en la práctica se ha convertido en una herramienta mediante la cual las multinacionales pueden impugnar políticas públicas no discriminatorias con el argumento de que afecta su rentabilidad, más que por constituir actos de discriminación contra inversionistas. Esta dinámica genera serias preocupaciones sobre la capacidad de los Estados para regular libremente en función del interés público, incluido en el ámbito de la acción climática.
La Corte Internacional de Justicia ha afirmado que los Estados tienen la obligación, con base en Múltiples fuentes del derecho internacional, de enfrentar el cambio climático. Sin embargo, cuando los gobiernos adoptan medidas razonables para hacerlo —como implementar políticas para la eliminación gradual de los combustibles fósiles— han sido reiteradamente objeto de demandas bajo el arbitraje de inversión. Por ejemplo, su coanfitrión de la conferencia, los Países Bajos, enfrenta actualmente casos iniciados por ExxonMobil y Shell por el cierre del campo de gas de Groningen.
Para un país como Colombia, el riesgo es concreto. Bajo su liderazgo, el gobierno ha detenido la firma de nuevos contratos de exploración de combustibles fósiles y ha impulsado una ambiciosa agenda de transición energética. No obstante, Colombia cuenta con 129 proyectos de hidrocarburos que estarían cubiertos bajo el arbitraje de inversión, lo que exponen al país a reclamaciones por millas de millones de dólares. Como advirtió un informe del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente, el arbitraje de inversión opera como un sistema para “pagar a los contaminantes”, al exigir en la práctica que los Estados compensen a las multinacionales por cumplir con políticas climáticas.
Durante mucho tiempo, el arbitraje de inversión se ha justificado como un mecanismo necesario para atraer inversión extranjera y, con ello, promover el desarrollo económico. Sin embargo, la evidencia empírica no respalda una conexión significativa entre compromisos en materia de arbitraje de inversión y un aumento en los flujos de inversión. Brasil, el mayor receptor de inversión extranjera en América del Sur, ha optado por no adoptar el arbitraje de inversión.
Colombia tiene una oportunidad única para reducir el alcance del arbitraje de inversión y asegurar que no obstaculice su transición para abandonar los combustibles fósiles —y no estaría emprendiendo este camino en solitario. En todo el mundo, los gobiernos están reevaluando sus tratados de inversión y tomando distancia del arbitraje de inversión. Países como Sudáfrica, India, Indonesia, Ecuador y Bolivia han denunciado acuerdos que incluían al arbitraje de inversión tras concluir que no respondían a sus intereses nacionales. Incluso países del Norte Global que promovieron inicialmente el arbitraje de inversión en innumerables tratados comerciales y de inversión se han ido apartando del régimen. En América del Norte, por ejemplo, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) eliminó el arbitraje de inversión entre Estados Unidos y Canadá y lo restringió significativamente en relación con México. En la Unión Europea, los Estados miembros han terminado sus tratados bilaterales de inversión entre sí, y cerca de la mitad también se ha retirado del Tratado sobre la Carta de la Energía —el mayor acuerdo multilateral que incorpora el arbitraje de inversión— debido a preocupaciones sobre la protección que otorga a las inversiones en combustibles fósiles.
Dado que el arbitraje de inversión se basa principalmente en tratados bilaterales, una reforma duradera no puede ser puramente unilateral. Requiere coordinación entre Estados que reconozcan la contradicción estructural entre generosas protecciones a los inversores y la rápida descarbonización que exige la ciencia y el derecho internacional. La Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los combustibles fósiles ofrece una plataforma sin igual para iniciar esa coordinación. Al vincular el proceso interno de revisión del arbitraje de inversión con una invitación a otros gobiernos para explorar un desmontaje colectivo, usted podría contribuir a catalizar una coalición de países que trabajen hacia un mundo libre del arbitraje de inversión.
Le instamos a aprovechar la organización histórica por parte de Colombia de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los combustibles fósiles como una oportunidad para iniciar pasos concretos hacia el retiro del arbitraje de inversión y para impulsar una acción internacional coordinada, dejando un legado duradero que otros puedan seguir.
Atentamente,
Joseph Stiglitz , profesor de la Universidad de Columbia y 219 firmas más.
