La Encuesta 2025, realizada por el equipo global de White & Case en colaboración con la School of International Arbitration de la Queen Mary University of London (QMUL), constituye la sexta edición de este estudio empírico sobre el estado del arbitraje internacional. El ejercicio recibió 2.402 respuestas a cuestionarios y se llevaron a cabo 117 entrevistas, lo que representa un incremento del 97 % respecto a la edición anterior.
Preferencias en métodos de resolución de disputas
El arbitraje sigue siendo la opción preferida para la resolución de conflictos transfronterizos, con un 87 % de apoyo entre los encuestados. Sin embargo, disminuyó el interés por combinar arbitraje con otros mecanismos de resolución, tendencia que podría atribuirse al regreso a dinámicas pre-pandemia o a experiencias insatisfactorias con cláusulas multi-tier.
Sedes más valoradas
Las ciudades más preferidas como sede de arbitraje a nivel global son Londres, Singapur, Hong Kong, Pekín y París. Cada región tiende a favorecer sedes próximas geográficamente: los encuestados de Asia-Pacífico eligen mayoritariamente Hong Kong, Pekín y Shenzhen, mientras que Londres permanece como la única sede no asiática en los primeros puestos de esa región. En Europa, Londres lidera seguido de París, con Singapur como única opción no europea entre las favoritas. En América, Nueva York y Washington DC destacan, mientras que en Oriente Medio y África se privilegian opciones como Dubái.
Reglas arbitrales más utilizadas
Las Reglas de Arbitraje de la ICC son las más preferidas globalmente (39 %), seguidas por las de HKIAC y SIAC (cada una con el 25 % de las preferencias). La preferencia regional muestra afinidad por reglamentos desarrollados localmente. Entre los factores que determinan la elección destacan la reputación institucional, el nivel de administración de los procedimientos y la flexibilidad normativa.
Eficiencia en el arbitraje
El arbitraje sigue enfrentando desafíos en materia de eficiencia. Los comportamientos que más afectan negativamente incluyen el exceso de litigiosidad de los abogados (24 %), la falta de gestión activa por parte de los tribunales (23 %) y la sobreabundancia de documentación presentada (22 %). Entre las medidas consideradas más eficaces para mejorar la eficiencia figuran los procedimientos acelerados (50 %) y la determinación temprana de reclamaciones manifiestamente infundadas (49 %).
Ejecución de laudos anulados
Un 61 % de los encuestados considera que los laudos anulados en la sede no deberían ser ejecutables en otras jurisdicciones, aunque algunos matizan que podría admitirse la ejecución en situaciones excepcionales.
Confidencialidad y transparencia
La mayoría apoya firmemente la confidencialidad en el arbitraje comercial, con un 90 % contrario a la publicidad de las audiencias. Sin embargo, un 59 % respalda la publicación de laudos redactados en casos de arbitraje de inversiones, reflejando una creciente preocupación por equilibrar la confidencialidad con el interés público.
Inteligencia artificial en el arbitraje internacional
El uso de la inteligencia artificial (IA) se percibe como una herramienta en expansión. Un 90 % espera emplear IA para tareas de investigación, análisis de datos y revisión de documentos. Entre los principales incentivos destacan el ahorro de tiempo (54 %) y la reducción de costes (44 %). No obstante, persisten preocupaciones respecto a errores, sesgos (51 %) y riesgos de confidencialidad (47 %).
La mayoría de los encuestados se muestra favorable al uso de IA en tareas administrativas, pero rechaza su utilización para decisiones que requieran juicio discrecional, reservadas a la función propiamente jurisdiccional de los árbitros. La regulación de la IA, como la recientemente adoptada por la Unión Europea, será determinante para orientar su adopción segura y controlada en el arbitraje internacional.
Conclusión
La Encuesta 2025 confirma que el arbitraje internacional sigue gozando de la preferencia de la mayoría de los usuarios, aunque enfrenta desafíos importantes en eficiencia, legitimidad y adaptación tecnológica. Las tendencias emergentes invitan a una reflexión continua sobre la necesidad de reformas que garanticen tanto la eficacia como la equidad del sistema.
