La Corte de Arbitraje del ICAM se reinventa en su 30 aniversario para coger impulso en la postpandemia

Creada en 1990, la Corte de Arbitraje se incorporó a los servicios que presta el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid como una vía alternativa a los tribunales para resolver las controversias que le fueran sometidas, tanto por personas naturales como jurídicas, en materias de su libre disposición.   Renovada en su lista de árbitros en 2018, y agrupados éstos por especialidades, el impulso dado por la Junta de Gobierno que encabeza el decano José María Alonso parte del pleno convencimiento de que sus miembros -de reconocido prestigio nacional e internacional- ayudarán a visibilizar el arbitraje no sólo medio plenamente conocido y reconocido, sino como método eficaz que puede constituir una solución más al estado de saturación en que se encuentra la Justicia.
   Con la reforma de los Estatutos y de su Reglamento para incorporar el árbitro de emergencia y el arbitraje estatutario, la Corte se presenta como una instancia de la que obtener dictámenes definitivos, firmes, irrecurribles, que taponen la vía de cualquier sobrecoste y recurso, produciendo todos los efectos de la cosa juzgada.
 Como pusiera de relieve la Presidenta de la Corte Begoña Castro Jover, aspiramos, en un momento más histórico para la Corporación, a situarla al mismo nivel que las cortes más avanzadas del mundo, pero contando en paralelo con un procedimiento ágil y sencillo; con el elemento diferenciador de que administrará arbitrajes no comerciales en aras, apostando nítidamente por el servicio público que cumple y tiene encomendado alumbrar.

La implantación de un pionero procedimiento de urgencia y la puesta en marcha de una novedosa escuela de formación de árbitros sitúan a la Corte de Arbitraje del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid en las mejores condiciones para aprovechar la expansión del arbitraje interno que los expertos prevén tras las últimas sentencias del Tribunal Constitucional y el aumento de la litigiosidad como consecuencia de la pandemia.

La Corte administra la Escuela de Arbitraje.

Con una vocación de servicio público que la diferenciaba de otras instituciones arbitrales surgidas en aque los años al calor de la Ley de 1988, la Corte del Colegio nació dispuesta a administrar cualquier tipo de arbitra- je, fuera o no comercial. También, a diferencia de otras instituciones arbitrales impulsadas por otros Colegios de Abogados, la del ICAM se constituyó como un servicio colegial más, careciendo de personalidad jurídica propia. Si bien los primeros procedimientos sometidos a arbitraje fueron conflictos procedentes de la Comisión de Honorarios, las materias que han sido objeto de arbitraje a lo largo de su historia han sido muy diversas. Contratos de patrocinio deportivo, de préstamo, de compraventa de inmuebles, de franquicia, de transporte, de seguro, de explotación forestal, en materia societaria o sobre derechos audiovisuales, entre otros asuntos en el campo comercial. Entre los procedimientos no comerciales, ha habido casos de arrendamientos urbanos de viviendas y locales, conflictos surgidos en comunidades de propietarios, honorarios profesionales, controversias en liquidación de sociedad de gananciales o en la división de herencias.

En este tiempo, la Corte del Colegio ha administrado un total de 808 arbitrajes, con una cuantía total superior a los 400 millones de euros. El asunto de menor cuantía fue un arbitraje sobre una minuta de honorarios de 31.000 pesetas, mientras que el de mayor importe, 108 millones de euros, fue una controversia sobre derechos audiovisuales del fútbol. “En esa banda hemos hecho de todo, nunca nos ha importado si el asunto era muy pequeño, y hemos procurado que el coste de esos asuntos pequeños no disuadiera a nadie de iniciar un procedimiento de arbitraje en la Corte”

Deja un comentario