El consentimiento no se emitió con el verdadero propósito de crear una comunidad de vida conyugal sino para aprovechar las ventajas de la apariencia matrimonial (SAP Barcelona 12ª 16 julio 2020)

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección Decimosegunda, de 16 de julio de 2020 confirma la nulidad del matrimonio celebrado entre las partes con el siguiente razonamiento:

«(…)  La falta de verdadero consentimiento matrimonial no suele constatarse habitualmente a través de pruebas directas de la voluntad simulada pues es lógico el interés de los implicados en mantener ocultas sus intenciones íntimas. Por ello de ordinario ha de acudirse a la prueba de presunciones de tal forma que conforme al art. 386 LEC, partiendo de unos indicios -entre los que destaca la ausencia de convivencia marital atendido lo dispuesto en el art. 68 Ccl-, el tribunal puede presumir la certeza de otro hecho -ausencia de consentimiento matrimonial- siempre que entre el hecho admitido o demostrado y el presunto exista un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano. 3.- por el principio de facilidad probatoria contenido en el art. 217.7º LEC son los contrayentes, cuyo matrimonio es objeto de impugnación por parte del Ministerio público, los que se encuentran en inmejorable posición para demostrar que el consentimiento que prestaron respondía a un auténtico deseo de casarse. Si aplicamos al caso sometido a nuestra consideración las anteriores premisas generales llegamos a idéntica conclusión que el Juzgado según el cual el consentimiento matrimonial prestado por Dª Clemencia de nacionalidad española, nacida el … y D. Juan Antonio de nacionalidad paquistaní nacido … 1985 no se emitió con el verdadero propósito de crear una comunidad de vida conyugal en legítimo ejercicio del derecho reconocido en los arts. 32.1º CE y 44 Cc, sino para aprovechar las ventajas de la apariencia matrimonial tratándose, por tanto de un matrimonio simulado. 1º.- Lo primero que sorprende, de ser cierto que el matrimonio hubiera sido contraído con la intención de cumplir los deberes previstos en los arts. 67 y 68 Cc, es la falta de contestación a la demanda y la falta de aportación de prueba a las actuaciones demostrativa de las relaciones de noviazgo de toda pareja en la que sus miembros viven en la misma localidad, de los preparativos de toda índole para la celebración del matrimonio y del inicio de una vida en común (p.ej. testifical de amigos de la pareja). 2º.- No hay prueba de la convivencia marital en el mismo domicilio. Tal como se indica en el expediente de la brigada de extranjería, folios 72-89, se procedió a comprobar el domicilio común alegado en la solicitud y en el mismo no reside ninguno de los recurrentes; la madre de la Sra. Clemencia indica que en el domicilio solo vive ella y que su hija no está casada y menos con un extranjero (…). 3º.- Con los datos anteriores unido a la declaración de DOÑA Clemencia ante la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional realizada en fecha 20 agosto 2018 (…) cobra plena verosimilitud más teniendo en cuenta la admisión que supone para ella de haber participado en un matrimonio simulado para » hacerle un favor» al Sr. Juan Antonio . Por todo lo que antecede procederá desestimar el recurso interpuesto por los sres. Juan Antonio – Clemencia y confirmar en su integridad la resolución de primer grado».

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