Si se garantizase la obtención de una copia gratuita de una tesis de doctorado a quienes tengan interés en consultarla, sin obtener autorización del autor, se estaría perjudicando los derechos de explotación de la obra (SAN 8 junio 2020)

La Sentencia de la Audiencia Nacional, Sección Séptima, de 8 de junio de 2020 confirma la decisión del Juzgado  Central de lo Contencioso Administrativo que declaró que la obtención de una copia sin el consentimiento del autor- que no lo ha prestado expresamente, pese a dársele trámite de alegaciones- es contraria a los derechos de explotación de la obra por su autor reconocidos en el artículo 18 del Real Decreto legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, y tener la consideración de copia privada – artículo 31 LPI- en cuyo caso no requeriría autorización del autor. La decisión se apoyó en el art. 10 del Real Decreto 1434/1992, de 27 de noviembre, de desarrollo de la Ley de Propiedad Intelectual, según el cual «no tiene la consideración de reproducciones para uso privado del copista, en el sentido del ap. 2 del art. 31 de la Ley de Propiedad Intelectual: a) las efectuadas en establecimientos dedicados a la realización de reproducciones para el público, o que tengan a disposición del público los equipos, aparatos y materiales para su realización». De acuerdo con la Audiencia Nacional

«(…) El art. 31.2º LPI dispone que » no necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, sin asistencia de terceros, de obras ya divulgadas, cuando concurran simultáneamente las siguientes circunstancias, constitutivas del límite legal de copia privada: a) que se lleve a cabo por una persona física exclusivamente para su uso privado, no profesional ni empresarial, y sin fines directa o indirectamente comerciales; b) que la reproducción se realice a partir de una fuente lícita y que nos e vulneren las condiciones de acceso a la obra o prestación». Ya se ha transcrito parcialmente el art. 10 Real Decreto 1434/1992, de 27 de noviembre, de desarrollo de la Ley de Propiedad Intelectual, que niega el carácter de copia privada a las realizadas en establecimientos que tengan a disposición del público los aparatos de reproducción. Más específicamente el artículo 37 sobre «reproducción, préstamo y consulta de obras mediante terminales especializados en determinados establecimientos», redactado por la Ley 23/2006, de 7 de julio, por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (BOE de 8 de julio, vigencia desde el 28 de julio del 2006) señala que «los titulares de los derechos de autor no podrán oponerse a las reproducciones de las obras, cuando aquéllas se realicen sin finalidad lucrativa por los museos, bibliotecas, fonotecas, filmotecas, hemerotecas o archivos de titularidad pública o integradas en instituciones de carácter cultural o científico y la reproducción se realice exclusivamente para fines de investigación o conservación» y seguidamente se indica que «asimismo, los museos, archivos, bibliotecas, hemerotecas, fonotecas o filmotecas de titularidad pública o que pertenezcan a entidades de interés general de carácter cultural, científico o educativo sin ánimo de lucro, o a instituciones docentes integradas en el sistema educativo español, no precisarán autorización de los titulares de derechos por los préstamos que realicen. Los titulares de estos establecimientos remunerarán a los autores por los préstamos que realicen de sus obras en la cuantía que se determine mediante Real Decreto. La remuneración se hará efectiva a través de las entidades de gestión de los derechos de propiedad intelectual.» De la lectura conjunta de los apartados de dicho precepto, cabe deducir que las reproducciones a las que se refiere el apartado primero son exclusivamente las realizadas por las propias instituciones públicas que se enumeran para fines de investigación o conservación de una obra, pero no comportan autorización para facilitar copias a terceros. Los fines de investigación o conservación de la obra que se citan se refieren a la obra como objeto de análisis o conservación, por ejemplo, de la autenticidad de un cuadro o de un incunable. No ampara la copia de la obra para entregarla a un alumno de la Universidad que realiza un estudio sobre temas relacionados con el contenido de la obra. De ahí que para la reproducción con fines de investigación o conservación no se contemple retribución alguna y, en cambio, cuando de préstamos a terceros de las obras, para su consulta, sí se contemplen compensaciones al autor. Si se garantizase la obtención de una copia gratuita de un texto a quienes tengan interés en consultar la obra, sin obtener autorización del autor, se estaría perjudicando los derechos de explotación de la obra. La Ley de Propiedad Intelectual exige contar con el consentimiento expreso del autor. No basta con que el autor no se oponga expresamente durante el trámite de audiencia, considerando la falta de oposición una autorización tácita como sostiene la apelante».

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