Modernización del Tratado sobre la Carta de la Energía

La Conferencia Ministerial de la Carta de la Energía aprobó el 27 de noviembre de 2018 la lista de temas objeto de modernización que se negociarán. Abarca disposiciones sobre protección de las inversiones, desarrollo sostenible y responsabilidad social de las empresas, Organizaciones Regionales de Integración Económica, preinversión y tránsito, así como determinadas definiciones y la supresión de disposiciones obsoletas. Las negociaciones para la modernización del Tratado se encuentran en curso. La primera se realizó en diciembre de 2019 y están previstas al menos otras cuatro sesiones están planeadas para el 2020.

Antecedentes

El Tratado sobre la Carta de la Energía es un acuerdo multilateral que ofrece un marco para el comercio y la inversión en el ámbito de la energía. Se firmó en diciembre de 1994 y entró en vigor en abril de 1998. En la actualidad el Tratado tiene 53 signatarios y partes contratantes, entre ellos la mayoría de los Estados miembros de la UE, así como la UE y Euratom.

Este Tratado está basado en los objetivos políticos establecidos en la declaración política de la Carta Europea de la Energía que fue firmada en diciembre de 1991. Propuesta por primera vez por el entonces Primer Ministro holandés Sr. Lubbers, durante el Consejo Europeo celebrado en Dublín en junio de 1990, la Carta fue concebida inicialmente como un medio para ampliar las relaciones complementarias en asuntos energéticos entre la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas, los países de Europa Central y del Este, y el Oeste. Constituyó en su día un compromiso político entre Este-Oeste para la cooperación relativa a la energía, sin obligación legal. Solamente después de 3 años de negociaciones, en diciembre de 1994, se otorgó a la Carta Europea de la Energía una forma de obligatoriedad legal en el Tratado sobre la Carta de la Energía.

Este instrumento es: a) el primer acuerdo vinculante de protección multilateral de la inversión; b) el primer acuerdo multilateral que abarca tanto la protección de la inversión como el comercio; c) la primera aplicación de reglas de tránsito a las redes de energía; d) el primer tratado multilateral que establece como regla general la solución vinculante de las controversias internacionales.

Por primera vez en la historia, un tratado internacional incluyó reglas que conciernen el comercio, la protección de la inversión y el tránsito, así como procedimientos vinculantes para resolver controversias en una base multilateral. Las disposiciones fundamentales del Tratado se refieren a la protección de las inversiones, el comercio de materias y productos energéticos, el tránsito y la solución de controversias. La mayor parte de las disposiciones no se han revisado desde los años noventa del siglo pasado. Esto ha generado problemas, sobre todo en el ámbito de la protección de las inversiones, que ya no se ajusta a las normas modernas.

Sus objetivos principales fueron: a) establecer una comunidad energética entre ambos lados del antiguo telón de acero basándose en la complementaridad de los mercados occidentales, el capital y la tecnología, y los recursos naturales del Este; b) invertir la declinación de la economía entonces soviética atrayendo el capital extranjero gracias a la reducción del riesgo político; y c) reforzar la seguridad mediante la estrecha cooperación en un sector clave de la economía.

Necesidad de reforma

Las conversaciones tuvieron lugar después de las reuniones de la Conferencia sobre la Carta de la Energía celebradas en Bruselas el 10 y 11 de diciembre de 2019. Según el resumen de la reunión en el marco de la conferencia emitido posteriormente, la “principal prioridad” para el año 2020 será el proceso de modernización.

Aun con las negociaciones sobre la modernización en curso, la posibilidad de que por medio de este proceso se resuelvan los desafíos ampliamente conocidos con respecto al tratado aún no está clara. El actual Tratado, que data de mediados de la década de 1990, ha presentado el mayor número de arbitrajes de inversión entre los AII, así como la mayor cantidad de laudos de arbitrajes de inversión registrados. Todavía hay cuestionamientos sobre si el proceso de modernización resultará suficiente para lograr que el trato conduzca a acciones relativas al clima, y si las partes contratantes podrían ser mejor atendidas cuando procuren su terminación o retiro.

Objetivos de las negociaciones

El objetivo de las negociaciones es modernizar las disposiciones del Tratado de forma que tenga en cuenta los objetivos de desarrollo sostenible y relativos al clima, así como las normas modernas de protección de las inversiones y resolución de litigios entre inversores y Estados. Un Tratado modernizado en tal sentido debería facilitar las inversiones en el sector de la energía de un modo sostenible, ofrecer seguridad jurídica y garantizar un nivel elevado de protección de las inversiones.

Papel de la Unión Europea

A lo largo de las negociaciones la UE procurará adaptar las disposiciones sobre protección de las inversiones a las normas modernas de los acuerdos celebrados recientemente por la UE y sus Estados miembros. También tendrá el objetivo de velar por que el Tratado modernizado siga aspirando a un elevado nivel de protección de las inversiones. El Tratado modernizado debe reiterar de forma explícita el denominado “derecho a regular”, es decir, el derecho de las partes contratantes a adoptar medidas para la protección de la salud, la seguridad, el medio ambiente y otros objetivos de política pública. La UE también pretende aclarar que las disposiciones sobre protección de las inversiones no pueden interpretarse como un compromiso de las partes contratantes de no modificar su legislación. Las disposiciones en materia de resolución de litigios entre inversores y Estados deben reflejar el planteamiento de la UE en sus acuerdos de protección de las inversiones y la posición adoptada por esta en las reformas multilaterales en curso.

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