La Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación ha publicado una declaración dirigida a los supervisores nacionales para promover una vigilancia coherente de las aseguradoras y reaseguradoras vinculadas al capital privado. El documento identifica riesgos relativos a la financiación, las inversiones, el reaseguro y la gobernanza, con especial atención a la protección de asegurados y beneficiarios.
Antecedentes
Durante la última década, las firmas de capital privado han mostrado un interés creciente por adquirir y gestionar entidades aseguradoras y reaseguradoras. Su participación puede aportar beneficios al sector, aunque las estrategias empresariales, las estructuras de propiedad, la asignación de activos y los mecanismos de gobierno empleados pueden introducir riesgos adicionales o dificultar su supervisión. La expansión de estos modelos ha llevado a EIOPA a precisar las áreas que requieren una atención particular de las autoridades nacionales, tanto en la fase de autorización como durante el funcionamiento posterior de las entidades.
La declaración persigue una supervisión coherente, de calidad y basada en el riesgo en toda la Unión. El enfoque parte de que las entidades vinculadas al capital privado están sujetas a los mismos criterios de supervisión que las restantes aseguradoras y reaseguradoras. La atención específica se justifica cuando las estructuras de propiedad o los modelos de negocio generan una mayor complejidad o riesgos que deben identificarse y evaluarse adecuadamente. El documento se presenta como una declaración de expectativas supervisoras dirigida a las autoridades nacionales.
Horizontes de inversión y preservación del capital
Una primera área de atención se refiere a la posible divergencia entre el horizonte de inversión de las firmas de capital privado y la duración de las obligaciones asumidas por las aseguradoras. Las estrategias orientadas a obtener rendimientos en períodos relativamente breves pueden resultar difíciles de conciliar con compromisos frente a asegurados y beneficiarios que se extienden durante muchos años.
EIOPA reclama que los supervisores examinen las decisiones susceptibles de reducir los recursos de las entidades, especialmente las distribuciones elevadas a los accionistas y otras medidas de corto plazo. La evaluación debe determinar si esas actuaciones comprometen la viabilidad de la aseguradora a largo plazo o su capacidad para cumplir las obligaciones contraídas. La preservación del capital y la sostenibilidad del negocio constituyen, por tanto, elementos centrales del seguimiento supervisor.
Estructuras de propiedad, financiación y endeudamiento
Las adquisiciones realizadas por firmas de capital privado pueden implicar un endeudamiento considerable y estructuras formadas por varias entidades y sociedades de cartera. La presencia de algunas de ellas en terceros países, sujetos a marcos regulatorios diferentes, puede incrementar la dificultad de comprender las relaciones financieras y de control. Cuando la complejidad carece de una justificación suficiente, también puede obstaculizar la supervisión efectiva.
Antes de autorizar una adquisición, las autoridades nacionales deben analizar de forma detallada la estructura de financiación y solicitar explicaciones sobre la función de cada nivel de propiedad. La declaración recomienda, además, someter los planes de negocio a escenarios financieros adversos. El propósito es valorar la solidez de la operación y detectar las vulnerabilidades que puedan derivarse del endeudamiento, de las relaciones entre entidades o de las necesidades financieras de los propietarios.
Cambios en las inversiones y en el modelo de negocio
EIOPA destaca que, después de una adquisición, las entidades respaldadas por capital privado pueden aumentar sus inversiones en crédito privado y activos alternativos. La complejidad, la menor liquidez y las dificultades de valoración de estos activos exigen una evaluación cuidadosa de los riesgos y de su adecuación a las obligaciones de la aseguradora.
La atención supervisora debe extenderse a las inversiones que sirven para financiar o respaldar otras empresas vinculadas al mismo grupo de capital privado. Esas operaciones pueden generar concentraciones de riesgo y conflictos de intereses, especialmente cuando las decisiones de inversión responden a objetivos del grupo que no coinciden plenamente con los de la entidad aseguradora. La declaración señala también el recurso al apalancamiento, las estrategias de reducción de costes y las operaciones de optimización del balance como prácticas que deben examinarse atendiendo a sus efectos concretos.
Las autoridades nacionales han de valorar si estas decisiones se ajustan al principio de prudencia y a una gestión sólida del negocio. El análisis debe considerar conjuntamente la composición de la cartera, la liquidez de los activos, las dificultades para determinar su valor y las relaciones con otras entidades del grupo.
Reaseguro y transferencia efectiva del riesgo
Otra de las áreas destacadas es la utilización intensa del reaseguro, incluidos los acuerdos intragrupo y los celebrados con entidades situadas en terceros países. EIOPA advierte de que la reducción de los requisitos de capital asociada a estas operaciones solo se compensa parcialmente mediante un mayor requisito por riesgo de impago de la contraparte.
Por ello, las autoridades deben examinar la transferencia efectiva del riesgo y evaluar los riesgos que subsisten o surgen tras la operación. La vigilancia comprende la solvencia de la contraparte, las necesidades de liquidez y la posibilidad de recuperar los importes adeudados por el reasegurador. La disminución de las exigencias de capital debe analizarse junto con las consecuencias económicas del acuerdo y su incidencia en la capacidad de la aseguradora para cumplir sus compromisos.
Gobernanza y conflictos de intereses
La influencia que los gestores de fondos pueden ejercer, directa o indirectamente, sobre las empresas participadas requiere especial atención a la autonomía de las decisiones de gestión de la aseguradora. EIOPA reclama que las entidades mantengan un sistema de gobernanza sólido y eficaz, capaz de asegurar que esas decisiones se adopten en interés de los asegurados y beneficiarios.
El seguimiento debe comprender los conflictos derivados de las relaciones de propiedad, las inversiones en entidades vinculadas y las operaciones dentro del grupo. La existencia de estructuras formales de gobierno debe acompañarse de una capacidad efectiva para identificar y gestionar esos conflictos y evitar que los intereses de los propietarios comprometan la gestión prudente de la entidad.
Actuaciones futuras
La declaración servirá de referencia para que los supervisores nacionales incorporen estas áreas de riesgo a sus evaluaciones previas a la autorización y a la supervisión continuada. Su aplicación exige prestar atención a la evolución de las estructuras de propiedad y financiación, los cambios en las carteras de inversión, los acuerdos de reaseguro y las prácticas de gobernanza.
EIOPA pretende favorecer una mayor coherencia de la actuación supervisora en toda la Unión a medida que aumenta la presencia del capital privado en el sector asegurador. El objetivo es que las diferencias entre modelos empresariales y estructuras de propiedad se traduzcan en una evaluación proporcionada de sus riesgos, preservando la solidez de las entidades y la protección de asegurados y beneficiarios.
