El 27 de octubre de 2026 tuvo lugar en el Aula Magna de CUNEF Universidad, en Madrid, una jornada dedicada a examinar las posibilidades de utilización del arbitraje por las pequeñas y medianas empresas españolas, bajo el título «¿Está el arbitraje al alcance de las pymes?». El encuentro, organizado conjuntamente por la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje (CIMA) y CUNEF Universidad, se inscribe en una iniciativa promovida por CIMA para favorecer el conocimiento y la difusión del arbitraje interno como mecanismo de resolución de controversias en el tejido empresarial español. Su planteamiento respondió a la conveniencia de superar la identificación habitual del arbitraje con las grandes operaciones mercantiles y el comercio internacional, poniendo de relieve su posible utilidad para resolver los conflictos contractuales y societarios que surgen en la actividad cotidiana de las pequeñas y medianas empresas.
La jornada contó con la presencia destacada de Ángela de Miguel, presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), cuya exposición constituyó uno de los principales puntos de interés del encuentro. Su condición de empresaria, unida a su formación jurídica y a su conocimiento directo de la institución arbitral, le permitió abordar el problema desde una perspectiva particularmente enriquecedora, en la que confluyeron la experiencia de la actividad económica y una comprensión precisa de las posibilidades que ofrece el arbitraje. A continuación, se celebró una mesa redonda en la que participaron Juan Serrada, presidente de CIMA, y Elia Cerrato, profesora del Departamento de Derecho de CUNEF Universidad, con la moderación de Andrés Betancor, director del Departamento de Derecho de CUNEF. La reunión reunió así las perspectivas empresarial, institucional y jurídica, con el propósito común de examinar las condiciones que permitirían acercar el arbitraje a las empresas de menor dimensión.
I. La perspectiva empresarial: Ángela de Miguel, presidenta de CEPYME
La exposición de Ángela de Miguel destacó por la combinación de su experiencia empresarial con un profundo conocimiento de los fundamentos y del funcionamiento del arbitraje. Su trayectoria como empresaria, jurista y árbitra le permitió examinar las posibilidades de este mecanismo desde una doble perspectiva: la de quienes deben afrontar diariamente las dificultades que plantea la gestión de una empresa y la de quienes conocen las garantías, las posibilidades y las exigencias de la resolución arbitral de controversias. A lo largo de su exposición se puso de manifiesto un convencimiento sincero acerca de la utilidad del arbitraje para resolver los conflictos que surgen en las relaciones comerciales de las pequeñas y medianas empresas, acompañado de una valoración realista de las condiciones que deben concurrir para que pueda utilizarse de manera efectiva. Lejos de presentar el arbitraje como una solución universal, su planteamiento permitió apreciar hasta qué punto una institución tradicionalmente vinculada a las grandes controversias mercantiles puede desempeñar una función relevante en la actividad ordinaria de las pymes.
Uno de los aspectos más significativos de su exposición fue precisamente la conexión entre el conocimiento jurídico del arbitraje y la experiencia cotidiana de la empresa. Para una pequeña o mediana empresa, un conflicto contractual no constituye únicamente una controversia susceptible de resolución mediante la aplicación de normas jurídicas, pues puede comprometer recursos económicos indispensables para su funcionamiento, alterar relaciones comerciales consolidadas, retrasar inversiones o dificultar la continuidad de determinados proyectos. Los problemas derivados del incumplimiento de un contrato, de las discrepancias entre socios o de las relaciones con proveedores y clientes adquieren una importancia particular cuando la empresa dispone de recursos limitados y carece de una estructura jurídica especializada. Ángela de Miguel examinó estas dificultades desde la sensibilidad de quien conoce directamente las exigencias de la actividad empresarial, destacando la importancia de disponer de mecanismos capaces de ofrecer soluciones jurídicamente seguras en plazos razonables y con costes proporcionados.
Desde esta perspectiva, su exposición permitió situar el arbitraje en el ámbito de las decisiones que forman parte de la gestión empresarial. La elección del mecanismo de resolución de controversias no debe considerarse una cuestión secundaria, reservada al momento en que surge el conflicto, pues puede influir de manera decisiva en el desarrollo posterior de las relaciones contractuales. La incorporación de un convenio arbitral claro, la elección de una institución adecuada y la previsión de un procedimiento proporcionado a las características de la operación permiten reducir incertidumbres y ofrecer a las partes un marco previamente conocido para resolver sus discrepancias. La presidenta de CEPYME puso de relieve la conveniencia de que las empresas reciban información suficiente antes de celebrar sus contratos, de manera que puedan valorar las consecuencias de someter sus controversias a arbitraje y adoptar decisiones ajustadas a sus intereses.
Su conocimiento de la institución arbitral se manifestó asimismo en la atención dedicada a las garantías que deben presidir el procedimiento. La independencia y la imparcialidad de los árbitros, la igualdad de trato de las partes, el respeto del derecho de defensa y la especialización de quienes deben resolver la controversia constituyen elementos esenciales para generar confianza en el arbitraje. La posibilidad de encomendar la resolución del conflicto a profesionales familiarizados con las particularidades del sector económico correspondiente representa una ventaja especialmente apreciable en determinadas relaciones comerciales. A ello se añade la flexibilidad del procedimiento, que permite adaptar las actuaciones a las necesidades del asunto, sin prescindir de las garantías que deben acompañar a toda decisión destinada a producir efectos jurídicos obligatorios.
Particular atención mereció la cuestión de los costes, uno de los principales obstáculos que pueden dificultar el acceso de las pequeñas y medianas empresas al arbitraje. Ángela de Miguel abordó el problema desde una perspectiva eminentemente práctica, consciente de que la conveniencia de acudir a este mecanismo depende en buena medida de la relación entre la cuantía de la controversia, los gastos previsibles y el tiempo necesario para obtener una decisión. La transparencia de las tarifas institucionales, la posibilidad de designar un árbitro único, la utilización de procedimientos simplificados y la racionalización de las actuaciones adquieren especial importancia cuando se pretende extender el arbitraje a conflictos de cuantía moderada. Su planteamiento puso de relieve que las ventajas tradicionalmente atribuidas al arbitraje deben poder apreciarse también en términos económicos y organizativos por las empresas que recurran a él.
Otro aspecto relevante fue la utilidad del arbitraje para preservar las relaciones comerciales y favorecer la continuidad de la actividad empresarial. La resolución de una controversia mediante un procedimiento adecuado puede contribuir a evitar que las discrepancias contractuales se prolonguen innecesariamente y deterioren las relaciones entre empresas que mantienen vínculos económicos duraderos. En este sentido, la posibilidad de combinar la negociación y la mediación con el arbitraje permite articular mecanismos graduales de resolución de conflictos, reservando la decisión arbitral para aquellos supuestos en los que no haya sido posible alcanzar una solución consensuada. La presidenta de CEPYME vinculó así la eficacia de los procedimientos de resolución de controversias con las necesidades de estabilidad, previsibilidad y continuidad propias de la actividad empresarial.
La exposición también prestó atención a la creciente proyección internacional de las pequeñas y medianas empresas españolas. La celebración de contratos con operadores establecidos en otros países plantea dificultades específicas relacionadas con la determinación de los tribunales competentes, la ley aplicable y el reconocimiento de las decisiones. En este ámbito, el arbitraje puede ofrecer ventajas mediante la elección de una sede neutral, la designación de árbitros especializados y la posibilidad de obtener la ejecución internacional de los laudos conforme a los instrumentos convencionales aplicables, particularmente el Convenio de Nueva York de 1958. La internacionalización de las pymes refuerza, por tanto, la conveniencia de que conozcan las posibilidades del arbitraje desde las primeras fases de su actividad contractual.
Las nuevas tecnologías ocuparon igualmente un lugar en su exposición. La presentación electrónica de documentos, las comunicaciones digitales y la celebración de audiencias por videoconferencia pueden contribuir a reducir desplazamientos, simplificar determinadas actuaciones y facilitar la participación de empresas situadas en distintos lugares. También se abordaron las posibilidades y cautelas asociadas al empleo de herramientas de inteligencia artificial, especialmente en relación con la confidencialidad, la protección de datos y la preservación de las garantías del procedimiento. La modernización tecnológica adquiere una relevancia particular para las empresas de menor dimensión, siempre que sus ventajas se traduzcan en una reducción efectiva de los costes y en una mayor facilidad de acceso a los servicios arbitrales.
En la parte final de su exposición, Ángela de Miguel formuló una serie de orientaciones destinadas a favorecer una utilización más amplia del arbitraje entre las pymes. Destacó la necesidad de proporcionar información clara y accesible antes de la celebración de los contratos, desarrollar procedimientos proporcionados a la cuantía y complejidad de las controversias, reforzar la transparencia de las instituciones arbitrales, favorecer la complementariedad entre negociación, mediación y arbitraje y promover actividades de formación y asesoramiento dirigidas específicamente a los empresarios. El principio Think Small First, defendido por CEPYME, ofreció una referencia especialmente adecuada para recordar que los mecanismos jurídicos destinados a facilitar la actividad económica deben tener presentes las características y limitaciones de las empresas de menor dimensión.
En conjunto, la exposición de la presidenta de CEPYME constituyó una defensa razonada y convincente de las posibilidades del arbitraje en el ámbito empresarial. Su principal interés residió en que el convencimiento acerca de la utilidad de esta institución procedía de una persona que reúne una amplia experiencia empresarial y un conocimiento profundo del arbitraje, circunstancia que otorgó particular significado a sus consideraciones. La confianza expresada en las posibilidades de este mecanismo estuvo acompañada de una preocupación constante por hacerlo comprensible, accesible y proporcionado a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas. Precisamente esa combinación de conocimiento técnico, experiencia práctica y sensibilidad hacia los problemas empresariales convirtió su exposición en una aportación especialmente valiosa para los objetivos de la jornada.
II. El compromiso de CIMA con la promoción del arbitraje interno: Juan Serrada
En la mesa redonda posterior, Juan Serrada, presidente de CIMA, situó el debate en el marco de las iniciativas que viene impulsando esta institución para promover el arbitraje interno entre las empresas españolas. El planteamiento institucional de CIMA parte de la convicción de que el arbitraje no debe considerarse un mecanismo reservado a las grandes operaciones empresariales o al comercio internacional, pues también puede ofrecer respuestas adecuadas a las controversias que afectan a las pequeñas y medianas empresas. La especialización de los árbitros, la flexibilidad procedimental y la seguridad jurídica constituyen ventajas potenciales cuya efectividad depende, sin embargo, de que las empresas conozcan suficientemente el funcionamiento del arbitraje y puedan valorar sus costes, plazos y garantías. Desde esta perspectiva, la difusión de la cultura arbitral requiere una aproximación práctica a los problemas empresariales, capaz de explicar en qué circunstancias conviene recurrir a este mecanismo y cuáles son las condiciones necesarias para que resulte verdaderamente accesible.
Especial importancia adquiere, dentro de este planteamiento, la necesidad de escuchar directamente a los empresarios. La promoción del arbitraje no puede limitarse a las explicaciones ofrecidas por las instituciones arbitrales, las universidades o los profesionales del Derecho. Resulta igualmente necesario conocer las dudas que suscita la incorporación de convenios arbitrales a los contratos, las reservas que mantienen algunas empresas ante los costes o la duración de los procedimientos y las razones que pueden llevarlas a preferir la jurisdicción ordinaria. El conocimiento de estas preocupaciones permitirá identificar posibles mejoras en los servicios arbitrales y desarrollar instrumentos de información y asesoramiento adaptados a las características de las pymes. La elección del arbitraje debe responder, en definitiva, a una decisión empresarial suficientemente informada, adoptada tras valorar las distintas alternativas disponibles.
En relación con estas consideraciones, la posición institucional de CIMA apunta hacia el establecimiento de una colaboración estable con CEPYME y CUNEF Universidad, que permita dar continuidad a la experiencia iniciada con esta jornada. Entre las posibles actuaciones figuran seminarios prácticos, encuentros sectoriales y reuniones con grupos de pequeños y medianos empresarios, concebidos como espacios de diálogo en los que puedan exponerse las posibilidades del arbitraje y recogerse directamente las experiencias, dificultades y propuestas de sus potenciales usuarios. La colaboración de CEPYME resultaría especialmente valiosa por su proximidad al tejido empresarial, mientras que CIMA aportaría su experiencia en la administración de procedimientos arbitrales y CUNEF su capacidad académica y formativa. El propósito compartido consistiría en desarrollar iniciativas sencillas y realistas, alejadas de planteamientos excesivamente formales, que contribuyan a mejorar el conocimiento del arbitraje y a facilitar su utilización cuando resulte adecuado a las necesidades de las empresas.
III. La perspectiva jurídica del arbitraje de Elia Cerrato y la conducción del debate por Andrés Betancor
Por su parte, Elia Cerrato, profesora del Departamento de Derecho de CUNEF Universidad, aportó a la mesa redonda la perspectiva jurídica, particularmente relevante para examinar las relaciones entre el funcionamiento de las instituciones arbitrales y las necesidades de la actividad económica. Su presencia permitió incorporar al debate la importancia de la formación jurídica y de la difusión de conocimientos especializados para facilitar una utilización adecuada de los mecanismos de resolución de controversias. Desde esta perspectiva, el acercamiento del arbitraje a las pymes requiere prestar atención a la claridad de los contratos, a la información previa sobre los procedimientos y a la preparación de profesionales capaces de asesorar a empresas que, con frecuencia, carecen de estructuras jurídicas propias. La universidad puede desempeñar una función especialmente útil en este proceso mediante actividades de formación, investigación aplicada y colaboración con las organizaciones empresariales y las instituciones arbitrales.
La dimensión jurídica del encuentro permitió, asimismo, destacar la conveniencia de que la enseñanza del Derecho arbitral mantenga una relación estrecha con los problemas que plantea su aplicación práctica. El estudio de los mecanismos de resolución de controversias adquiere una proyección particular cuando se vincula a las decisiones que deben adoptar los empresarios al celebrar sus contratos, gestionar sus relaciones comerciales o afrontar situaciones de incumplimiento. La presencia de CUNEF Universidad en esta iniciativa responde precisamente a la voluntad de favorecer ese intercambio entre el conocimiento jurídico y la experiencia empresarial, contribuyendo a la formación de profesionales familiarizados con las posibilidades del arbitraje y con las exigencias de su utilización responsable.
Andrés Betancor, director del Departamento de Derecho de CUNEF Universidad, desempeñó un papel especialmente relevante como moderador de la mesa redonda, al facilitar la articulación de las distintas perspectivas presentes en el encuentro y favorecer un diálogo centrado en los problemas concretos de las pequeñas y medianas empresas. Su labor como conductor del debate permitió relacionar las consideraciones expuestas por la presidenta de CEPYME con las aportaciones institucionales de CIMA y la reflexión jurídica de CUNEF. La moderación adquirió así una función que trascendió la mera ordenación de las intervenciones, al contribuir a mantener la unidad temática de la jornada y a orientar el intercambio hacia las condiciones que pueden favorecer un acceso más amplio y efectivo de las pymes al arbitraje.
La presencia de Betancor puso igualmente de relieve la importancia del Departamento de Derecho de CUNEF Universidad como espacio de encuentro entre la formación académica, las instituciones jurídicas y los operadores económicos. La colaboración universitaria en iniciativas de esta naturaleza permite abordar problemas de indudable trascendencia práctica desde una perspectiva rigurosa y abierta al intercambio de experiencias. La dirección y moderación del debate contribuyeron, en este sentido, a reforzar el carácter participativo de la jornada y a destacar el interés de mantener una cooperación continuada entre los sectores representados.
IV. Hacia una colaboración estable entre CIMA, CUNEF y CEPYME
El encuentro permitió apreciar que la promoción del arbitraje entre las pequeñas y medianas empresas exige una actuación coordinada y sostenida. La información sobre sus ventajas y garantías debe acompañarse de un conocimiento directo de las necesidades empresariales, de una mayor transparencia sobre los costes y procedimientos y de iniciativas formativas que faciliten la incorporación de convenios arbitrales adecuados a las características de cada relación contractual. El arbitraje puede ofrecer soluciones útiles a numerosas controversias mercantiles, pero su desarrollo en el ámbito de las pymes dependerá de la confianza que sean capaces de generar las instituciones arbitrales y de su disposición para adaptar sus servicios a las condiciones reales de sus usuarios.
La posibilidad de establecer una cooperación continuada entre CIMA, CUNEF Universidad y CEPYME constituye una de las principales perspectivas abiertas por la jornada. Las tres entidades pueden aportar experiencias y capacidades complementarias para desarrollar actividades de difusión, formación y asesoramiento que permitan acercar el arbitraje a los empresarios mediante un lenguaje comprensible y propuestas ajustadas a sus necesidades. Especial interés revisten los encuentros con grupos reducidos de empresarios, concebidos como espacios de intercambio en los que puedan formular preguntas, expresar sus reservas y trasladar directamente a las instituciones arbitrales las dificultades que encuentran al afrontar sus controversias.
La jornada celebrada en CUNEF Universidad representa, por tanto, un paso significativo en la campaña promovida por CIMA para extender el conocimiento y la utilización del arbitraje interno entre las pequeñas y medianas empresas españolas. La presencia de Ángela de Miguel, cuya experiencia empresarial y conocimiento de la institución arbitral enriquecieron especialmente el encuentro, las consideraciones del presidente de CIMA, la perspectiva jurídica aportada por Elia Cerrato y la labor de moderación desarrollada por Andrés Betancor permitieron reunir las perspectivas necesarias para avanzar en este propósito. Más allá del interés de las cuestiones examinadas, el encuentro abrió una vía de colaboración entre las organizaciones empresariales, las instituciones arbitrales y la universidad, cuya continuidad puede contribuir a que el arbitraje deje de percibirse como un mecanismo distante de la realidad cotidiana de las pymes y pase a formar parte de las alternativas que estas puedan considerar, con conocimiento y confianza, para resolver sus controversias.
