Jean Michel Arrighi (1953–2026), una vida dedicada al Derecho internacional y al servicio de las Américas (13 octubre 2026)

Con el fallecimiento de Jean Michel Arrighi, el 13 de octubre de 2026, a los 73 años, la comunidad internacionalista pierde a un jurista cuya trayectoria reunió el magisterio universitario, la investigación y una prolongada dedicación al servicio público internacional. Durante más de tres décadas, su trabajo en la Organización de los Estados Americanos acompañó las transformaciones del sistema interamericano y los esfuerzos por dotar de eficacia a sus compromisos jurídicos. Su muerte deja un vacío en la institución y entre quienes encontraron en sus publicaciones y enseñanzas una referencia para comprender las relaciones entre democracia, soberanía y cooperación internacional. A ese reconocimiento profesional se une hoy el sentimiento de quienes tuvimos la fortuna de conocerlo durante muchos años y compartir con él trabajos, reuniones y conversaciones que permanecerán en nuestra memoria. revistaquorum.com.ar

1. Formación y vocación internacionalista

Nacido en Montevideo el 4 de marzo de 1953, se formó en la Universidad de la República, donde obtuvo los títulos de abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Su vinculación con Eduardo Jiménez de Aréchaga dejó una huella reconocible en su trayectoria académica. A esa relación pertenecen tanto el prólogo de su trabajo Derecho internacional público y telecomunicaciones, publicado en 1990, como su colaboración en el tratado de Derecho Internacional Público dirigido por el maestro uruguayo. Dentro de una tradición especialmente atenta al valor de las obligaciones internacionales y a la solución pacífica de controversias, Arrighi desarrolló una obra que mantuvo un diálogo constante entre los problemas generales de la disciplina y las necesidades concretas de las instituciones. Su formación proporcionó fundamento a una actividad en la que la reflexión doctrinal estuvo siempre próxima a las exigencias de la práctica.

Antes de incorporarse a la OEA, desempeñó la Dirección Nacional de Comercio y Abastecimiento del Uruguay entre 1985 y 1990. Su interés por la protección de los consumidores, expresado en publicaciones y actividades científicas, muestra una amplitud de preocupaciones que conviene recordar junto a su posterior dedicación al sistema interamericano. Cuestiones como la integración económica, las telecomunicaciones y las relaciones entre normas internacionales y nacionales ocuparon tempranamente su atención. Desde esos trabajos se advierte una preocupación sostenida por explicar de qué manera los compromisos internacionales inciden en los ordenamientos internos y en las relaciones económicas y sociales.

2. Tres décadas al servicio jurídico de la OEA

Incorporado por concurso a la Secretaría General de la OEA en 1993 como asesor jurídico, asumió responsabilidades crecientes hasta convertirse en una de sus principales referencias jurídicas. Entre 1996 y 2005 dirigió el Departamento de Derecho Internacional; posteriormente estuvo al frente del Departamento de Asuntos Jurídicos Internacionales y, en 2008, fue designado secretario de Asuntos Jurídicos. Esa continuidad le permitió reunir un conocimiento excepcional de las normas, los procedimientos y la práctica de la organización. Durante sucesivas etapas políticas, aportó la experiencia de quien conocía tanto los textos fundacionales como las dificultades de su aplicación cotidiana. Su contribución pertenece también a ese trabajo institucional discreto que sostiene la cooperación entre los Estados y preserva la memoria jurídica de una organización internacional.

Entre los asuntos que marcaron su trayectoria ocupa un lugar destacado la defensa de la democracia. Su participación en los trabajos de la Carta Democrática Interamericana, aprobada en Lima el 11 de septiembre de 2001, y su posterior dedicación a explicar sus mecanismos situaron a Arrighi en uno de los debates centrales del Derecho interamericano. En él concurren exigencias cuya articulación reclama especial cuidado jurídico, desde el respeto a la soberanía y al principio de no intervención hasta los compromisos colectivos de protección del orden democrático. Sus intervenciones contribuyeron a precisar las posibilidades de actuación de la OEA y las condiciones jurídicas de su ejercicio. Frente a crisis institucionales que sometieron a prueba esos mecanismos, defendió la necesidad de examinar los compromisos asumidos por los Estados y de extraer de ellos consecuencias para la actuación de la organización.

 

Junto a esa preocupación, dedicó una atención continuada a la prohibición del uso de la fuerza, la seguridad colectiva y la solución pacífica de controversias. Sus estudios sobre el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y sobre las relaciones entre el sistema regional y las Naciones Unidas abordaron cuestiones en las que la interpretación jurídica se encuentra expuesta a fuertes tensiones políticas. Dentro de esa producción destaca su contribución sobre la prohibición del uso de la fuerza y la no intervención en la región de la OEA, publicada en 2015. Considerada en su conjunto, esta vertiente de su obra permite apreciar una preocupación constante por los límites de la actuación estatal y por las condiciones que hacen posible una cooperación internacional sujeta a reglas.

3. Magisterio y obra científica

Desde las aulas mantuvo una prolongada dedicación a la formación de internacionalistas. Fue profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de la República y en la Universidad Católica del Uruguay, y participó durante años en el Curso de Derecho Internacional de la OEA celebrado en Río de Janeiro. A ello se sumaron actividades docentes en universidades americanas y europeas. Su enseñanza podía nutrirse de una experiencia institucional particularmente valiosa para explicar cómo se interpretan y aplican las normas en el trabajo de una organización internacional. Esa proximidad entre estudio y práctica dio a su magisterio un interés que trascendía la exposición de los textos y permitía acercar a los alumnos a las dificultades del ejercicio profesional.

Especial relieve alcanzó su curso en la Academia de Derecho Internacional de La Haya, publicado en el volumen 355 del Recueil des cours, correspondiente a 2011, con el título L’Organisation des États Américains et le droit international. Junto con Organização dos Estados Americanos, aparecido en São Paulo en 2003, y La OEA y el derecho internacional, publicado en México en 2015, ese trabajo ofrece una referencia duradera para el estudio de la organización y de su aportación al orden jurídico internacional. En esas publicaciones confluyen las dos vertientes de su trayectoria, la del investigador que ordena y explica los problemas y la del jurista que conoce las exigencias de su tratamiento institucional. legal.un.org

Por la variedad de sus materias, su bibliografía permite seguir debates decisivos de las últimas décadas. A los trabajos sobre integración y protección del consumidor se añadieron estudios sobre las relaciones entre el Derecho internacional y los Derechos internos, las reformas de la Carta de la OEA, los procedimientos de enmienda de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la coexistencia del Derecho civil y del common law en las convenciones interamericanas. Sus contribuciones a la enciclopedia del Instituto Max Planck sobre la OEA y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca extendieron la difusión de ese conocimiento. Tampoco faltó la reflexión sobre la enseñanza, presente en su aportación al homenaje a Antonio Augusto Cançado Trindade, ni el reconocimiento de sus maestros, expresado en el texto dedicado a Jiménez de Aréchaga. Tales trabajos revelan una concepción de la actividad académica atenta a la transmisión del conocimiento y a la continuidad de una comunidad científica.

4. Su participación en el Institut de Droit International

Elegido asociado del Institut de Droit International en 2007 y miembro titular en 2013, Arrighi encontró en esta institución un espacio especialmente adecuado para compartir su experiencia y participar en la reflexión colectiva sobre los problemas del orden jurídico internacional. Entre las comisiones en las que participó se encuentran las dedicadas a las medidas provisionales, a los límites de la interpretación dinámica de los instrumentos constitutivos de las organizaciones internacionales, al estatuto y las funciones de las asambleas de Estados parte en tratados y a la justicia distributiva y la equidad en Derecho internacional. Por su objeto, esos trabajos enlazaban con preocupaciones presentes en su trayectoria y permitían aportar a la deliberación científica el conocimiento adquirido durante décadas de servicio institucional.

5. Una larga relación de amistad y el recuerdo del último encuentro en Rabat

Mi relación con Jean Michel se remontaba a los encuentros del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, en el que ingresó durante el Congreso de El Salvador de 2002 y en cuyas reuniones coincidimos en numerosas ocasiones. Entre sus aportaciones a los trabajos del IHLADI merece especial recuerdo la ponencia «El sistema interamericano y la defensa de la democracia», presentada en el XXVII Congreso, celebrado en San Juan de Puerto Rico del 3 al 7 de diciembre de 2012. Apoyándose en su experiencia en la OEA, examinó la evolución de los instrumentos regionales de protección de la democracia representativa, con particular atención a la Carta Democrática Interamericana de 2001. Su exposición abrió un debate sobre la eficacia de esos mecanismos cuando las amenazas al orden democrático procedían del propio Ejecutivo, la conveniencia de habilitar vías de denuncia para otros poderes del Estado y la sociedad civil, y la independencia de los organismos electorales. Abordaba así una preocupación constante de su trayectoria intelectual y profesional, la protección de la democracia y de los derechos humanos ante las dificultades de la vida política americana.

A lo largo de aquellos años también nos encontramos en varias ocasiones en Washington, con motivo de mis sesiones en el CIADI y, posteriormente, la participación de ambos en el Institut de Droit International, nos brindó nuevas oportunidades de trabajar juntos y de cultivar aquella amistad en las sesiones de Tokio, Tallin, Hyderabad, La Haya y, finalmente, Rabat. Volver a verlo era siempre motivo de alegría. Apreciábamos su posición crítica, positiva y, sobre todo, equilibrada, así como su capacidad para advertir las dificultades jurídicas y contribuir a su solución. Escuchaba con atención y expresaba sus discrepancias con una cordialidad que favorecía el intercambio. Su experiencia enriquecía los debates y su trato cercano hacía especialmente gratos los momentos de convivencia.

Con particular emoción recuerdo nuestro último encuentro, en Rabat, en 2025. Además de las sesiones de trabajo, los miembros hispanohablantes del Institut de Droit International compartimos con él una reunión especialmente entrañable, en la que Jean Michel tuvo un destacado protagonismo en la conversación. Su simpatía, su experiencia y la cordialidad con que acogía las intervenciones de los demás hicieron de aquellas horas un momento muy grato para todos. Hablamos de los trabajos del Instituto e intercambiamos numerosas ideas sobre iniciativas que deseábamos llevar a cabo en su seno, con la ilusión de darles continuidad en futuros encuentros. Nada nos hacía pensar que aquella sería la última ocasión de disfrutar de su compañía. Hoy, el recuerdo de aquellas conversaciones y de los proyectos que compartimos acentúa el dolor de su ausencia, al tiempo que nos devuelve la calidez de su trato y la alegría de haber contado con su amistad.

 

Para nosotros, su ausencia deja un vacío que alcanza por igual a la comunidad académica y a los afectos personales. Le recordamos y le recordaremos siempre por su carácter excepcional, por la cordialidad de su trato y por esa combinación de inteligencia, bondad y equilibrio que hizo de él un compañero tan querido. Su simpatía no era un rasgo accesorio de su personalidad; estaba presente en su manera de conversar, de participar en los trabajos y de hacer que los demás se sintieran a gusto en su compañía. Por eso, junto al reconocimiento del jurista y del servidor internacional, permanece con tanta fuerza el recuerdo de la persona.

Al despedir a Jean Michel Arrighi, quedan sus libros, sus enseñanzas y la huella de una dedicación sostenida al servicio de las Américas. Queda también, para quienes compartimos una parte de su camino, la gratitud por tantos encuentros a lo largo de los años y por aquella última reunión de Rabat que guardaremos con especial afecto. Su muerte es una gran pérdida para todos nosotros. Volveremos a sus trabajos y mantendremos vivo el recuerdo de quien supo unir el conocimiento del Derecho con una humanidad que hacía mejor la vida de nuestras instituciones y más grata la de quienes lo acompañábamos.

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