La Corte Civil y Mercantil de Arbitraje (CIMA) ha anunciado el 27 de noviembre una estrategia renovada para consolidarse como una vía eficaz y accesible de resolución de conflictos, especialmente dirigida a pequeñas y medianas empresas y a particulares. Con el objetivo de posicionar el arbitraje doméstico como una alternativa ágil, flexible e independiente frente a la justicia ordinaria, la institución intensificará en los próximos meses sus acciones de difusión y crecimiento.
El secretario de CIMA, Francisco Ruiz Risueño, expuso estas líneas estratégicas durante una visita institucional en la sede de la Corte en Madrid, donde destacó el propósito de acercar el arbitraje a nuevos usuarios y reforzar su visibilidad en el tejido empresarial y social. “Nuestro compromiso es ofrecer soluciones más ágiles, eficientes y confiables”, subrayó, recordando que muchos litigios civiles y mercantiles permanecen años en los tribunales, mientras que el arbitraje permite resoluciones rápidas y especializadas.
CIMA cuenta actualmente con un cuerpo de más de 130 árbitros, un equipo que la institución considera esencial para garantizar respuestas de alta calidad técnica y aliviar la carga que soportan los juzgados. La Corte quiere impulsar, además, el arbitraje entre personas físicas, un ámbito con amplio potencial que aspira a desarrollar de manera decidida.
Una corte privada que refuerza su independencia
La estrategia de crecimiento coincide con la incorporación de doce nuevos asociados, que desde esta semana pasarán a ejercer como árbitros de la institución. En el acto de bienvenida, el presidente de CIMA, Juan Serrada, destacó la relevancia de esta ampliación del cuerpo arbitral y agradeció el compromiso de los nuevos integrantes, procedentes del ámbito profesional privado.
Serrada recordó el carácter singular de CIMA: “Somos la única Corte de Arbitraje totalmente privada de España”, una condición que —subrayó— garantiza la plena independencia de la institución frente a cualquier condicionante externo.
Treinta y cinco años de trayectoria y autonomía financiera
Durante el acto, el presidente destacó un elemento de especial relevancia: la Corte cumple ya 35 años de actividad sostenida exclusivamente con los recursos generados por los propios procedimientos arbitrales, sin recibir financiación externa. Esta autonomía financiera, junto con su carácter privado, constituye uno de los principales argumentos de la institución para reforzar la confianza de pymes y particulares en el arbitraje como mecanismo seguro y fiable para la resolución de controversias.
Colaboración interna para fortalecer el futuro de la institución
Finalmente, Ruiz Risueño animó a los nuevos árbitros a integrarse activamente en los grupos de trabajo recientemente creados, resaltando que la experiencia profesional de cada miembro aportará “un valor inmenso” al desarrollo de la Corte y a su consolidación en el entorno empresarial.
