Las previsiones económicas de otoño de 2023 suponen, según la Comisión Europea, una recuperación modesta tras un año difícil (15 noviembre 2023)

La economía europea ha perdido impulso este año en un contexto de elevado coste de la vida, atonía de la demanda exterior y endurecimiento monetario. Aunque se espera que la actividad económica se vaya recuperando gradualmente, las previsiones de otoño de la Comisión Europea revisan a la baja el crecimiento del PIB de la UE en comparación con sus previsiones de verano. Se calcula que la inflación ha caído a un mínimo de dos años en la zona del euro en octubre y que seguirá disminuyendo durante el período de previsión. 

Antecedentes

Estas previsiones se basan en una serie de hipótesis técnicas sobre los tipos de cambio, los tipos de interés y los precios de las materias primas elaboradas hasta el 25 de octubre. Por lo que respecta a los demás datos considerados, incluidas las hipótesis sobre políticas públicas, las previsiones tienen en cuenta la información obtenida hasta el 31 de octubre inclusive. Las hipótesis parten del supuesto de que no se produzcan cambios en las políticas, salvo que se anuncien nuevas políticas especificadas con el suficiente detalle.

La Comisión Europea publica cada año dos previsiones completas (primavera y otoño) y dos previsiones intermedias (invierno y verano). Las dos previsiones globales abarcan una amplia gama de indicadores económicos de todos los Estados miembros de la UE, los países candidatos, los países de la AELC y otras grandes economías de mercado avanzadas y emergentes. Las previsiones intermedias abarcan el PIB y la inflación anuales y trimestrales del año en curso y el año siguiente correspondientes a todos los Estados miembros, así como los datos agregados a escala de la UE y la zona del euro.

El crecimiento ha perdido impulso, pero todavía se espera un repunte

Tras una sólida expansión a lo largo de la mayor parte de 2022, el PIB real se contrajo hacia finales de ese año y apenas creció en los tres primeros trimestres de 2023. La inflación, que sigue siendo alta pese a su tendencia a la baja, y el endurecimiento de la política monetaria ejercieron un mayor impacto de lo previsto anteriormente, junto con la atonía de la demanda exterior. Los últimos indicadores empresariales y los datos procedentes de las encuestas correspondientes a octubre apuntan a la moderación de la actividad económica también en el cuarto trimestre de este año, en un contexto de mayor incertidumbre. En conjunto, las previsiones de otoño prevén un crecimiento del PIB del 0,6 % en 2023, tanto en la UE como en la zona del euro, 0,2 puntos porcentuales por debajo de las previsiones de verano de la Comisión.

Se prevé que la actividad económica repunte gradualmente a medida que el consumo se recupere gracias a un mercado laboral que se mantiene sólido, a la subida sostenida de los salarios y a la continua relajación de la inflación. A pesar del endurecimiento de la política monetaria, se prevé que la inversión siga aumentando, respaldada por unos balances empresariales globalmente sólidos y por el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. En 2024, se prevé que el crecimiento del PIB de la UE mejore hasta el 1,3 %. No obstante, se trata de una revisión a la baja de 0,1 puntos porcentuales respecto a las previsiones de verano. En la zona del euro, se prevé que el crecimiento del PIB sea ligeramente inferior, situándose en el 1,2 %.

En 2025, con la disminución de la inflación y el arrastre de la relajación del endurecimiento monetario, se prevé que el crecimiento se refuerce hasta alcanzar el 1,7 % en la UE y el 1,6 % en la zona del euro.

La inflación seguirá reduciéndose tras caer a su cifra más baja de los dos últimos años

La inflación sigue una tendencia a la baja. Se calcula que cayó hasta el 2,9 % en la zona del euro en octubre, desde el máximo del 10,6 % alcanzado hace un año. Se trata de su nivel más bajo desde julio de 2021.

Aunque la moderación del año pasado estuvo impulsada principalmente por la fuerte caída de los precios de la energía, ahora se ha generalizado en todas las principales categorías de consumo, aparte de la energía y los alimentos.

A medida que el endurecimiento monetario se propaga por la economía, se prevé que la inflación siga disminuyendo, aunque a un ritmo más moderado, como consecuencia de una relajación más lenta, pero más generalizada, de las presiones inflacionistas sobre los alimentos, los productos manufacturados y los servicios. Se prevé que la inflación general en la zona del euro disminuya del 5,6 % en 2023 al 3,2 % en 2024 y al 2,2 % en 2025. Se prevé que la inflación general en la UE disminuya del 6,5 % en 2023 al 3,5 % en 2024 y al 2,4 % en 2025.

El mercado laboral mantendrá su resiliencia

El mercado laboral de la UE siguió registrando buenos resultados en el primer semestre de 2023, a pesar de la ralentización del crecimiento económico. En el segundo trimestre, las tasas de actividad y empleo de la UE alcanzaron su nivel más alto registrado, y en septiembre la tasa de desempleo se mantuvo en el 6 % de la población activa, cerca de su mínimo histórico.

Aunque la información más reciente de las encuestas apunta a un cierto enfriamiento y algunos Estados miembros han sufrido un aumento del desempleo, se prevé que el mercado de trabajo se mantenga resiliente durante el período de previsión. Se prevé un crecimiento del empleo en la UE del 1,0 % este año, antes de disminuir hasta el 0,4 % tanto en 2024 como en 2025. Se pronostica que la tasa de desempleo en la UE se mantenga prácticamente estable en el 6,0 % en 2023 y en 2024, y que se reduzca al 5,9 % en 2025. Se espera que los salarios reales aumenten a partir del próximo año, gracias a la continuación de las subidas de los salarios nominales y a la bajada de la inflación.

Los déficits públicos disminuyen según se van retirando las ayudas fiscales

Se prevé que la eliminación progresiva de las medidas temporales relacionadas con la pandemia, una reducción de las subvenciones a la inversión privada y un menor impacto presupuestario neto de las medidas relacionadas con la energía compensen la presión sobre los saldos presupuestarios derivada de una coyuntura económica menos favorable y un mayor gasto en concepto de intereses. En consecuencia, se prevé que el déficit de las administraciones públicas de la UE disminuya ligeramente en 2023, hasta situarse en el 3,2 % del PIB. Se pronostica que la contención continuada del apoyo presupuestario discrecional siga reduciendo el déficit público de la UE al 2,8 % del PIB en 2024 y al 2,7 % en 2025. El principal factor determinante de esta disminución será la considerable reducción de las medidas relacionadas con la energía el próximo año y su eliminación gradual en 2025.

Se prevé que la ratio deuda/PIB de la UE siga disminuyendo en 2023, hasta situarse en el 83 %. Esto se ve respaldado por la elevada inflación, mientras que la subida de los tipos de interés de las nuevas emisiones de deuda solo aumentará el gasto por intereses de forma gradual, dado el largo vencimiento medio de las deudas públicas de la UE. En 2024 y 2025, se prevé que la ratio de deuda se estabilice globalmente por encima del nivel de 2019, en torno al 79 %.

Los riesgos y la incertidumbre se agravan en un contexto de tensiones geopolíticas

La incertidumbre y los riesgos a la baja para las perspectivas económicas se han agravado en los últimos meses en el contexto de la prolongada guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y el conflicto de Oriente Próximo. Hasta la fecha, el impacto de este último en los mercados de la energía ha sido limitado, pero existe un riesgo de perturbaciones en el suministro de energía que podrían tener un efecto importante en los precios de la energía, la producción mundial y el nivel global de precios. La evolución económica de los principales socios comerciales de la UE, especialmente China, también podría plantear riesgos.

En el interior, la transmisión del endurecimiento monetario puede afectar a la actividad económica durante más tiempo y en mayor medida de lo pronosticado en estas previsiones, ya que el ajuste de las empresas, los hogares y las finanzas públicas a un entorno de elevados tipos de interés podría resultar más difícil. Por último, los fenómenos meteorológicos extremos, tales como olas de calor, incendios, sequías e inundaciones, que han estado haciendo estragos en todo el continente y fuera de él con una frecuencia y un alcance cada vez mayores, ilustran las dramáticas consecuencias que el cambio climático puede tener no solo para el medio ambiente y las personas afectadas, sino también para la economía.

Nuevos países candidatos considerados por primera vez

Estas previsiones económicas de otoño abarcan por primera vez a Bosnia y Herzegovina, Moldavia y Ucrania, a los que el Consejo Europeo concedió el año pasado el estatuto de país candidato a la UE. En Ucrania, la economía ha demostrado tener una notable resiliencia en 2023. Se prevé que el crecimiento alcance el 4,8 % en 2023, el 3,7 % en 2024 y el 6,1 % en 2025, tras el colapso del 29 % en 2022 tras la invasión a gran escala perpetrada por Rusia.

Este repunte puede atribuirse a cosechas excepcionales y al estímulo gubernamental respaldado por el apoyo inquebrantable de los socios internacionales, así como al compromiso de las autoridades de garantizar la estabilidad macrofinanciera.

 

En febrero de 2024 se presentarán las previsiones económicas de invierno de 2024 de la Comisión Europea, que actualizarán las previsiones en materia de PIB e inflación.

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