Catalá ensalzó la nueva Ley de Eficiencia Judicial como una transformación histórica y llamó a apostar por la mediación como ventaja competitiva (21 enero 2025)

La mediación, el diálogo y la búsqueda consensuada de soluciones ocuparon el centro del debate durante la jornada ‘La mediación y los MASC en la Ley Orgánica de Eficiencia’, organizada por el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes el 21 de febrero de 2025. En un acto cargado de convicción institucional, Rafael Catalá, presidente del Centro Español de Mediación (CEM), defendió con firmeza la idea de que la Administración Pública posee la capacidad real de transformar la sociedad a través de reformas valientes y políticas eficaces. A su juicio, la nueva Ley Orgánica de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia, que entrará en vigor el próximo 3 de abril, representaba un cambio histórico y cualitativo para la Justicia española, marcando un antes y un después en el modo de abordar los conflictos.

Catalá argumentó que esta ley no solo suponía una reforma técnica, sino un paso decidido hacia una Justicia más humana y racional, donde la mediación emergía como una herramienta esencial. Para él, resolver las controversias fuera de los tribunales, mediante el diálogo y la cooperación, significaba ganar en eficiencia, en tiempos y en costes, pero también en algo que consideró aún más valioso: la eficiencia emocional. «No hay nada mejor para una empresa que conservar sus relaciones con clientes, proveedores y empleados. Eso es tan importante como ganar un asunto», afirmó con convicción. Subrayó, además, que el proceso judicial resultaba, en la mayoría de los casos, una experiencia insatisfactoria incluso para quien obtenía una sentencia favorable. Por el contrario, la mediación permitía preservar vínculos, fortalecer el tejido empresarial y fomentar una verdadera cultura del acuerdo.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, también tomó la palabra para recalcar el alcance de la reforma. Según destacó, la nueva ley suponía “un paso de gigante” hacia una Justicia más ágil, digital y con capacidad real de dar respuesta en plazos razonables. Aun así, reconoció con realismo que los efectos no serían visibles de inmediato. Hizo un llamado a los operadores jurídicos a ejercer una labor pedagógica: explicar, formar, acompañar. “Todas las reformas necesitan tiempo para desplegarse plenamente, pero ya tenemos las bases”, aseguró, convencido de que el cambio, aunque progresivo, era irreversible.

A su vez, el secretario de Estado de Justicia, Manuel Olmedo, se detuvo en los aspectos técnicos de la ley, destacando que la incorporación de los Métodos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) no buscaba simplemente reducir la litigiosidad, aunque esa sería una consecuencia natural. El verdadero propósito, explicó, era ofrecer a cada conflicto el método de resolución más adecuado, atendiendo a su naturaleza y circunstancias concretas.

Así, en un tono esperanzado pero consciente de los desafíos que conlleva toda transformación estructural, la jornada dejó clara una idea compartida por todos los intervinientes: la mediación no solo es una alternativa, es el camino hacia una justicia más cercana, eficaz y comprometida con las necesidades reales de la ciudadanía y del tejido empresarial.

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