En un informe conjunto de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la OMC, publicado el 9 de diciembre, se analizan el comercio mundial de hidrógeno y las políticas encaminadas a aumentar la producción. Se reconoce ampliamente que el hidrógeno producido exclusivamente a partir de energía renovable (lo que se conoce como ‘hidrógeno verde’) es un pilar clave para reemplazar los combustibles fósiles y descarbonizar los sectores que no se pueden electrificar fácilmente, como algunos procesos industriales, el transporte marítimo y la aviación.
La transición a una energía baja en carbono exigirá un rápido aumento de la producción de hidrógeno verde. IRENA calcula que el hidrógeno y sus derivados cubrirían el 14% del consumo mundial de energía final en 2050 en un escenario en el que el aumento de la temperatura global resultante de las emisiones se limitara a no más de 1,5°C por encima de los niveles preindustriales.
En la actualidad, la mayor parte de la producción mundial de hidrógeno -alrededor de 95 megatoneladas al año- procede de combustibles fósiles, lo que contribuye sustancialmente al cambio climático, en lugar de servir como vehículo para la descarbonización. El informe subraya la urgencia de transformar el panorama del hidrógeno, con la transición de los usos existentes a un suministro de hidrógeno limpio y la multiplicación por más de cinco de la producción global de hidrógeno para 2050. Esta expansión requerirá un aumento sin precedentes de la capacidad de generación renovable y de la capacidad de los electrolizadores.
El informe subraya que la expansión de la producción de hidrógeno verde requerirá el desarrollo de nuevas cadenas de suministro. Esto tendrá implicaciones en términos de comercio internacional del propio hidrógeno renovable o de las materias primas producidas con él, así como del comercio de los equipos y servicios necesarios a lo largo de la cadena de valor.
La publicación destaca cómo la reducción de los aranceles sobre productos clave, la construcción de infraestructuras fiables, el reajuste de los programas nacionales de apoyo y el desarrollo de la contratación pública ecológica pueden fomentar el desarrollo de cadenas de suministro de hidrógeno ecológico y la transición a una economía con bajas emisiones de carbono. El comercio internacional también podría desempeñar un papel importante en la adecuación de la oferta y la demanda de hidrógeno verde, ya que el potencial de producción nacional en algunas economías podría no ser suficiente para satisfacer la demanda interna.
La publicación también aborda los retos y oportunidades que ofrecen a las economías en desarrollo el hidrógeno verde y sus derivados, como el metanol verde y el amoníaco verde. Subraya la importancia de la cooperación internacional y la necesidad de alinear los marcos normativos para fomentar el desarrollo tecnológico, una mayor transparencia y el crecimiento del mercado.
