El 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ofrece una oportunidad única para reafirmar el compromiso multilateral con la universalidad, la interdependencia y la indivisibilidad de los derechos humanos y para abordar sus retos actuales y futuros.
El texto completo de la DUDH fue elaborado en menos de dos años. En un momento en que el mundo estaba dividido en un bloque oriental y otro occidental, encontrar un terreno común en cuanto a lo que sería la esencia del documento resultó ser una tarea colosal.
La DUDH es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su (Resolución 217 A (III)) como un ideal común para todos los pueblos y naciones. La Declaración establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero y ha sido traducida a más de 500 idiomas. La DUDH es ampliamente reconocida por haber inspirado y allanado el camino para la adopción de más de setenta tratados de derechos humanos, que se aplican hoy en día de manera permanente a nivel mundial y regional (todos contienen referencias a ella en sus preámbulos).
Elaboración
La DUDH, adoptada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, fue el resultado de la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial y la creación de las Naciones Unidas, la comunidad internacional se comprometió a no permitir nunca más atrocidades como las sucedidas en ese conflicto. Los líderes del mundo decidieron complementar la Carta de las Naciones Unidas con una hoja de ruta para garantizar los derechos de todas las personas en cualquier lugar y en todo momento. El documento que consideraban, y que más tarde se convertirá en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue examinado en la primera sesión de la Asamblea General en 1946.
El documento que más tarde pasaría a ser la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), se examinó en el primer período de sesiones de la Asamblea General, en 1946. La Asamblea revisó ese proyecto de declaración sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales y lo transmitió al Consejo Económico y Social para que lo «sometiera al análisis de la Comisión de Derechos Humanos y que ésta pudiera preparar una carta internacional de derechos humanos». La Comisión, en su primer período de sesiones, celebrado a principios de 1947, autorizó a sus miembros a formular lo que denominó «un anteproyecto de Carta Internacional de Derechos Humanos». Posteriormente, esta labor fue asumida oficialmente por un Comité de Redacción integrado por miembros de la Comisión procedentes de ocho Estados, que fueron elegidos teniendo debidamente en cuenta la distribución geográfica.
La Comisión de Derechos Humanos estaba integrada por 18 miembros de diversas formaciones políticas, culturales y religiosas. Eleanor Roosevelt, la viuda del Presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, presidió el Comité de Redacción de la DUDH. Junto a ella se encontraban René Bassin, de Francia, quien redactó el primer proyecto de la Declaración, el Relator de la Comisión, Charles Malik, del Líbano, el Vicepresidente, Peng Chung Chang, de China, y el Director de la División de Derechos Humanos de Naciones Unidas, John Humphrey, de Canadá, quien preparó la copia de la Declaración. Pero de todos ellos, Eleanor Roosevelt fue sin duda la gran impulsora de la aprobación de la Declaración.
La versión definitiva redactada por René Cassin fue entregada a la Comisión de Derechos Humanos, que estaba sesionando en Ginebra. El proyecto de declaración enviado a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas para que formularan observaciones se conoció bajo el nombre de borrador de Ginebra.
El primer proyecto de la Declaración se propuso en septiembre de 1948 y más de 50 Estados Miembros participaron en la redacción final. En su resolución 217 A (III) del 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General, reunida en París, aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ocho naciones se abstuvieron de votar, pero ninguna votó en contra.
Impronta
Con sus 30 artículos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos es el documento más traducido del mundo (a más 500 idiomas) y, aunque desde 1948 el texto no ha cambiado, el catálogo de derechos considerados dignos de promoción y protección está en continua expansión.
Su influencia en los últimos 75 añoss ha sido notable, pues ha desempeñado una función única en los avances en la igualdad de la mujer, en los progresos en educación y sanidad, en el desmantelamiento del dominio colonial. La Declaración también inspiró un espléndido florecimiento de la sociedad civil, que en sí misma fue enormemente decisiva tanto en el desarrollo como en el avance del programa de los derechos humanos. Asimismo es el punto de partida de nuestro amplio abanico de tratados internacionales, leyes, instrumentos y mecanismos en materia de derechos humanos.
Su huella en los tratados constitutivos de la Unión Europea es profunda y la incorporación de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE al Tratado de Lisboa firmado en 2007 fue un paso más, al consagrar los derechos de igualdad, dignidad y no discriminación en el ámbito europeo.
Hacia la tercera generación de derechos
A la primera generación de derechos -los derechos civiles y políticos-, le siguió una segunda generación de derechos sociales, culturales y económicos.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos afronta en estos momentos su tercera generación de derechos derivados del impacto de la revolución digital y tecnológica. En vías de estudio se encuentran los derechos digitales, que implican tanto el acceso a internet como la defensa de que todos los derechos humanos que existen offline deben también estar protegidos online.
