Con su elección, España da un impulso renovado a su firme compromiso con el multilateralismo y con las Naciones Unidas como vía para asegurar la convivencia, la confianza mutua y la paz. Se trata de un nuevo hito de la nueva política exterior de España; una política con identidad y voz propia que se basa en el compromiso con los valores con los que se identifica la sociedad española, como la paz, la democracia y los derechos humanos, así como en la defensa de sus intereses y sus instituciones.
De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, como miembro electo del Consejo, España asume la responsabilidad de contribuir a mejorar la eficacia de la protección internacional de los derechos humanos. España desempeñará un papel activo en la búsqueda de puntos de encuentro en consultas y negociaciones.
De igual manera, desde el Consejo España impulsará líneas específicas de acción en las que nuestro país cuenta con una experiencia acreditada, como la defensa de una igualdad de oportunidades real y efectiva entre hombres y mujeres; la lucha contra todo tipo de discriminación, en particular por razón de orientación sexual e identidad de género; la protección de los derechos de las personas con discapacidad; la promoción de los derechos económicos, sociales y culturales; o la protección de las personas defensoras de los derechos humanos como agentes positivos de cambio.
