La ONU publica una nueva guía para frenar el secuestro de niños y otras “violaciones graves” durante las guerras ( 19 julio 2022)

La ONU publicó el 190 de julio de 2022 una  nota orientativa producida por la  oficina de Gamba, en consulta con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF),  el Departamento de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz (DPPA), y el Departamento de Operaciones de Paz en el marco del Grupo de Referencia Técnica del Mecanismo de Monitoreo y Reporte (MRM).

En los últimos años, el secuestro de niños ha aumentado considerablemente en los conflictos armados, ya sea para aterrorizar a las comunidades, atacar a grupos específicos o forzar la participación de los niños en las hostilidades, dijo la oficina de la representante especial.

En respuesta a esta preocupante tendencia, el Consejo de Seguridad adoptó la resolución 2225 en 2015 y reconoció formalmente la importancia de responsabilizar a las partes por el secuestro de niños.

En 2020, aumentó a un 90% el número de incidentes verificados de secuestro y, en 2021, subió otro 20%. Por tanto, según la representante especial, existe una  urgente necesidad de garantizar que todos los que trabajan en el monitoreo, la presentación de informes y la defensa estén equipados con herramientas sólidas para prevenir y poner fin a el secuestro de niños, de conformidad con la solicitud del Consejo de Seguridad.

Esta nota de orientación sobre el secuestro tiene como objetivo responder a esta necesidad urgentemente apremiante.

Somalia, la República Democrática del Congo, Siria, Burkina Faso y las naciones de la región de la cuenca del lago Chad vieron el mayor número de niños secuestrados en 2020 y 2021.

Las niñas cada vez más en el punto de mira

Los más afectados fueron los niños, pero las niñas han sido cada vez más atacadas a un ritmo alarmante, sugiere la nota de orientación.

El secuestro de niños para servir en conflictos armados, en contravención del derecho internacional aplicable, tiene consecuencias dramáticas en el bienestar físico y mental de los niños, sus familias y comunidades, con posibles impactos en la paz y la seguridad a largo plazo.

Las consideraciones posteriores a los conflictos también se abordan en las nuevas directrices, incluyendo consejos sobre cómo en los procesos y acuerdos de paz resultantes se  puede ayudar a terminar y prevenir el secuestro , así como proporcionar programas de reintegración a largo plazo y personalizados para los niños liberados.

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